Senado aprueba en plenaria un ambiente libre de plomo para Colombia

El proyecto de ley busca implementar medidas para prevenir la contaminación ambiental a través de la regulación del plomo en todo el país

La plenaria del Senado aprobó en segundo debate el proyecto de ley que busca regular el plomo en el territorio nacional y prevenir así la intoxicación por la exposición a este elemento, especialmente en niños, niñas y adolescentes.

Por medio de esta iniciativa se busca además establecer políticas que fijen límites para el contenido de plomo en productos como juguetes, útiles escolares, accesorios, ropa y otros artículos comercializados en Colombia, diseñados para su uso, por los niños, niñas y adolescentes o expuestos al contacto directo y frecuente por los mismos.

De igual manera, productos como pinturas de uso decorativo o del hogar y obra no podrán tener más de 90 ppm de plomo, tampoco se permitirá el envase de alimentos en recipientes que contengan plomo.

“Nuestros niños no pueden seguir expuestos a elementos tan peligrosos para su salud como el Plomo. No queremos que se repitan más casos de intoxicación con este metal como los registrados hace algunos años en Colombia, por haber sido utilizado en juguetes o útiles escolares. Estamos en mora de reglamentarlo y darle a las nuevas generaciones la garantía de un buen desarrollo físico e intelectual”, afirmó la senadora Nadia Blel, autora del proyecto.

El proyecto de ley, que pasa ahora a tercer debate en la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes, busca también la regulación de los niveles de este metal presentes en la sangre de niños, con el fin de determinar los roles que debe asumir el Estado frente a su tratamiento.

Cabe recordar que la intoxicación accidental por plomo puede llegar a generar en los niños trastornos cerebrales y comprometer órganos neurológicos en pleno desarrollo.

Esto se traduce en el deterioro de la capacidad intelectual, cambios en el comportamiento, bloqueo en la producción de glóbulos rojos y afecciones renales.

La mortalidad es de un 25 por ciento y los menores de edad que sobreviven, quedan con secuelas neurológicas, como epilepsia, retardo mental, compromiso visual y sordera.

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