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Túnel de la Quiebra, otro orgullo de la ingeniería paisa

Cuando se inauguró en 1929, era el séptimo más largo del mundo.

Conectar a Medellín con el río Magdalena costó 540 mil libras de dinamita, 7 mil 500 barriles de cemento y tres años de construcción. En 1929, el Túnel de la Quiebra fue uno de los siete túneles más largos del mundo.

Solo hasta cuando se inauguró el túnel de 3.7 kilómetros de extensión, se pudo completar el viaje directo desde Medellín y el Aburrá, hasta el Río Grande de la Magdalena, el más importante del país.

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El paso por la conexión entre las estaciones El Limón y Santiago, ambos en territorio del municipio de Santo Domingo, fue orgullo para la ingeniería antioqueña, que había superado el duro obstáculo de las montañas.

Pero desde 1999 quedó suspendido el tráfico férreo por ese trayecto. El Túnel de la Quiebra, ese orgullo de la ingeniería, de la construcción y de los obreros participantes en las obras, quedó limitado a permitir el paso de los motocarriles. Son vehículos con ruedas de balineras fabricados y adaptados para transitar por las viejas vías férreas por donde durante muchos años pasó el tren y gran parte de la historia de Antioquia.

Hoy esos motocarriles permiten la movilización de los habitantes de las áreas cercanas a los rieles, pero también para transportar turistas que siguen llegando a La Quiebra, e incluso se animan a llegar hasta Barbosa y Puerto Berrío en estos vehículos.

El Túnel de la Quiebra es también otro hito en la historia de la ingeniería y la construcción que Caracol Radio revive en este Viaje al Corazón de Antioquia.

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