Repudio en Cali por asesinato de médico en el Bagre Antioquia

El joven profesional era oriundo de Palmira. Médicos del Valle pidieron a las autoridades esclarecer el crimen y capturar a los autores

Repudio y profunda consternación en el Valle del Cauca, causó el asesinato del joven médico Cristina Camilo Julio Arteaga en el municipio de El Bagre, Bajo Cauca Antioqueño.

La víctima murió de dos impactos de arma de fuego que le propinó un sujeto en momentos en que pretendía abordar un taxi en la vía publica confirmaron las autoridades.

Cristina Camilo era oriundo de Palmira, Valle del Cauca y vivía en el barrio Juan XXIII de la ciudad de Montería, Córdoba, desde que inició su carrera.

La Escuela de Medicina de la Universidad del Valle al condenar el crimen llamó la atención de las autoridades para que se aclare este hecho y se capture a los autores materiales.

“Nada justifica que se agreda y se atente contra la vida de un ser humano, por ello exigimos al gobierno y sus diferentes autoridades una protección especial para la misión médica”, dijo el pediatra Javier Torres Muñoz, director de la Escuela de Medicina del centro universitario.

Comunicado del Consejo de Escuela de Medicina de la Universidad del Valle

La Escuela de Medicina de la Universidad del Valle, su comunidad de profesores y estudiantes, rechazan de forma enérgica el asesinato del Doctor Cristián Camilo Julio Arteaga mientras realizaba su servicio social obligatorio en el municipio de El Bagre Antioquia. No se trata de un hecho aislado, se están convirtiendo en una preocupante tendencia las agresiones de todo tipo al personal de salud.

De igual forma, no es el primer asesinato a médicos en su servicio social obligatorio, el cual se instituyó justamente en una forma de brindar atención médica en las regiones más apartadas de Colombia, pero por eso mismo, las más peligrosas.

Los profesionales de la salud debemos ser la cara de un sistema de salud que tiene inmensas dificultades para brindar una atención oportuna, pertinente y eficaz a mucha parte de la población. Lo anterior, sumado a la incertidumbre ineludible del acto médico ante patologías que pueden brindar dificultades diagnósticas y terapéuticas.

Nada justifica que se agreda y se atente contra la vida de un ser humano. Exigimos al gobierno y sus diferentes autoridades una protección especial para la misión médica.

Si no hay garantías para la seguridad del personal en ciertas regiones de la geografía nacional, se debe discutir si debemos seguir enviando nuestros jóvenes pletóricos de sueños cuando recién han terminado su carrera a una situación tan incierta, en sitios que no cuentan con los recursos y la tecnología para brindar una atención de calidad y con inmensas dificultades para la remisión oportuna de los pacientes que así lo requieren.

Es una oportunidad para reiterar la necesidad de garantizar unas condiciones laborales dignas para los profesionales en servicio social obligatorio y para todos los profesionales de la salud que deben soportar extensas jornadas laborales, sobrecarga de trabajo, altas cargas de trabajo burocrático, restricciones a la autonomía médica, retrasos de varios meses en sus pagos y tarifas no correspondientes con el valor moral y social de su labor.

Pedimos celeridad en las investigaciones para dar con los responsables de este vil asesinato y acompañamos a su familia en este doloroso momento.

 

 

 

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