#CorazónDeAntioquia

En Guarne se resisten a dejar el tradicional tapetusa

4 mil pesos cuesta media de tapetusa, fabricada y empacada en este municipio del oriente de Antioquia.

Don Rafael Ignacio, tiene 60 años y un costal en la mano, Viste ropa sucia y rasgada, lleva un olor a tres días sin aseo, y va andando por la calle del Guamuco, una reconocida dirección urbana en el municipio de Guarne, oriente de Antioquia. Es muy temprano y ya don Rafael va ebrio. Toca una puerta que alguna vez fue de color café. Una mujer, de unos 45 años, Claudia Cardona, dijo que se llama, le abre la puerta y don Rafael pide que le den media. No está pidiendo calcetines. La vendedora le permite entrar a la casa y procede, en una botellita similar a las de Fábrica de licores, a envasar tapetusa.

Mientras en esta vieja casa de bahareque, situada a solo tres cuadras del parque principal, están atendiendo a uno de los regulares clientes. Vuelve el toc toc en la puerta, y esta vez es un hombre más joven, quizás de unos 35 años, de buen aspecto, a quien también le invitan a ingresar.

Don Rafael Ignacio aprovecha el momento y se escabulle con su media, esa “dosis” que solo le costó 4 mil pesos. Entretanto, el cliente recién llegado discute con doña Claudia, por una razón: solo quiere comprar un cuarto de ese licor artesanal. Pese a experiencia en este negocio, la mujer no tiene como envasarle esa cantidad. Al final se decide vendérsela en un pequeño frasco, por el que este adicto al tapetusa cancela solo 2 mil pesos.

Son poco más de las 4 de la tarde del miércoles, y mientras la madre de doña Laura*, su única compañía en la casa, se alista, quizás para misa de 6. Decide atendernos. Aunque sabe que venimos en busca de la historia del tapetusa y quizás por una entrevista, lo primero que se le ocurre es: “quieren probar, hay (tapetusa) sabor natural y café”.

Durante cuatro décadas, la familia de Laura* ha producido y distribuido “el elíxir de Guarne”, que se hace con la fermentación del maíz, en destiladores rústicos y artesanales en veredas como La Mosquita, Hojas Anchas, Garrido, Bellavista, Canoas, El Colorado y El Palma.

Doña Claudia confirma que las autoridades: Policía Nacional, Rentas Departamentales y funcionarios de la Fábrica de Licores de Antioquia le pisan los talones y la mantienen bajo estrecha vigilancia. Han llegado hasta su casa, en medio de diversos operativos contra licores adulterados o de contrabando. Sin embargo, cuenta ella, solo se han llevado muestras del líquido y nunca han vuelto.

“Es que no han venido porque la tapetusa es una destilación de panela, caña de azúcar y maíz. Eso es muy beneficioso porque no tiene químicos y no se le echa alcohol, pero sí que emborracha. Eso se fermenta como la chicha, pero no es licor adulterado”, relató esta negociante de licores artesanales. Insistió en que probáramos el contenido de alguno de los tarros, botellas y recipientes que conserva en la mesa donde atiende.

Para evitar los operativos de las autoridades, prefieren no tapar las botellas con las tapas originales (propias de la estatal Fábrica de Licores de Antioquia), sino como se hacía tradicionalmente, con la tusa del maíz; de ahí viene el nombre tapetusa (tapado con tusa).

“Es que el guayabo del licor te pone maluco, te marea y te da vómito, mientras que el guayabo de la tapetusa produce hambre, es muy pasajero. Por eso aquí en Guarne lo preferimos”, sentenció con energía, mientras reiteraba la invitación para probar este producto tradicional.

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