Gabo, el hombre que inmortalizó la magia del Caribe

"Te voy a decir qué es lo que más me gusta de la Costa: en el momento que desembarco aquí, noto que todo en el cuerpo y en la mente se me reajusta; llegué a la conclusión que uno es de su medio ecológico", así se refiere Gabriel García Márquez de su Caribe, en conversación con el también desaparecido Ernesto Mccausland.

Y es que el Caribe es la región que sirvió de escenario para narrar el realismo mágico. Realidad que causa asombro, difícil de creer para otras latitudes del mundo.

Para el académico y gabólogo Ariel Castillo, el nobel dejó una gran lección: Ser costeño no es ninguna vergüenza.

"En esa época se veía por ejemplo a la música costeña, como una música degradante; casi que salvaje. El vallenato era excluido de los salones sociales. De las cosas que tenemos que agradecerle a García Márquez es la afirmación de la cultura del Caribe como una cultura tan digna como cualquier cultura universal", destacó Castillo.

Con cada palabra plasmada en sus escritos traducidos a una infinidad de idiomas, Gabo llevó un pedazo del Caribe borrando los límites de la realidad con la ficción.

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