Así se vive un día con las Farc en la zona de Pondores

En este lugar están concentrados más de 100 guerrilleros.

Ya no tienen armas, pero siguen formando y viviendo con disciplina militar. Es la primera impresión al llegar al campamento, hay incluso que pasar por un par de arroyos, que se nota que su curso fue desviado para alimentar la zona de las Farc. Una guardia, sin armas, recibe las visitas y luego de confirmar por radio con el encargado del campamento, se da el paso a una muy bien elaborada recepción, que incluso cuenta con una 'tienda fariana', que tiene un surtido por decir más amplio, de pasabocas y enlatados.

Nos recibe Martha, es la encargada por estos días de la cara cordial, esa que recibe a todos los visitantes con un tinto caliente. Bajo un frondoso 'palo' de mango, La Mona, encargada de la tienda y Martha conversan amigablemente con todos los que llegan. Madrugan también al campamento un delegado de la oficina del Alto Comisionado para la Paz, y representantes de Colpensiones, todos, esperan la autorización para continuar.

Caracol Radio

Es algo atípico el campamento luego de la dejación de armas. No están los líderes, pues se la pasan de reunión en reunión con el mecanismo tripartito, haciendo pedagogía para la paz o en Bogotá, en las reuniones que organiza el secretariado. En los campamentos queda la guerrillerada rasa, las tropas que siempre estuvieron y permanecen subordinadas a sus jefes. No se mueve una hoja sin que ellos autoricen, pero eso no les impide ser espontáneos y hablar contigo de música popular, de la vida en la ciudad y de sus experiencias amargas o alegres mientras estuvieron en la guerra.

A pesar de tener la tienda allí, sacan cualquier elemento de la cocina, ubicada justo al lado, para dar de comer a quien llega. Reciben constantes visitas de personas de Fonseca, Conejo y otras veredas cercanos. Ellos, los guerrilleros rasos permanecieron toda su vida en esa zona, así que los conocen bien, tienen amigas, La Mona y Martha charlan con 'Dureña', así le llaman, una residente de Fonseca que llega para ayudarlas a cocinar para más de 100 hombres. "Yo soy la madrina de las Farc, los quiero mucho, son gente buena", dice, mientras Martha replica que "aquí en la guerrilla tratamos bien a todo el que llegue, quien venga con buenas intenciones, aquí se le abren las puertas".

No tienen reparo en poner música, por lo general el encargado de la cocina tiene a su haber la decisión de lo que va a sonar. Y a Martha, le gustan los ritmos tropicales y eso es lo que suena. Al ritmo de Eddy Herrera, Sergio Vargas y la inmortal voz de Diomedes Díaz, habla de su vida en las filas de las Farc, recuerda cuando conoció la Sierra Nevada y la fatídica masacre en su pueblo que provocó que se inmiscuyera en la guerra.

Caracol Radio

A un costado está Kener, ayer tuvo guardia, así que hoy descansa y ocasionalmente se acerca a la tienda, a coquetear con una dama guajira que acompaña a Dureña. "Dios me libre de haber sido guerrillera" contesta a mi pregunta entre risas mientras huye de los intentos de besos por parte de Kener.

Esos espacios se han multiplicado, antes, obviamente era muy poco lo que podían dedicar a esparcirse. Edimer, un veterano guerrillero, me cuenta que "aquí somos y siempre hemos sido una sola familia. Algunos de nosotros solo tenemos en la vida a nuestros camaradas, así que aprovechamos al máximo cada momento juntos, como usted lo puede ver".

Las obligaciones han bajado. Parte del tiempo que dedicaban antes a la exploración, el cuidado del armamento, la búsqueda de alimentos y otras actividades de guerra, hoy lo emplean en labores manuales, en clases entregadas por el Sena y en labores de agricultura. Tienen en Pondores, sembrados de yuca, plátano y maíz, a los que hay guerrilleros asignados a su cuidado.

Faider es del sur del Cesar, tiene 20 años en la guerrilla y terminó su entrevista con la gente de Colpensiones. Viene hasta acá en un rato libre para hablar de los incumplimientos del gobierno, se queja de los albergues y de las condiciones de seguridad en el exterior. "A mí me da miedo salir de este campamento, soy honesto", dice. Hoy fue Colpensiones, hace algunas semanas fue el Sena el que ocupó su mañana. "Ese día fue muy bueno, estoy muy agradecido con el instructor que me tuvo toda la paciencia del mundo. Nunca en la vida había tenido un aparato de esos al frente". Habla del curso de inducción a la informática, y mientras sus camaradas se mofan, no tiene reparo en contar cómo se 'bloqueó' y no era capaz por momentos de hacer nada en el pequeño computador que tenía en frente.

Las calurosas tardes guajiras son ideales para el baño. En pequeños grupos, toman las baterías sanitarias recién construidas y se bañan, al mismo tiempo lavan la ropa que lo necesite, así ha sido siempre en las Farc. "Usted nos visitaba en plena guerra y era igual. Nunca iba a encontrar a un guerrillero que tuviera acumulada ropa sucia, o una cocina con olla negra. Preferíamos hacer forros porque de lo brillante que estaban, el sol se reflejaba y delataba nuestra presencia", aclara La Mona mientras despacha unas salchichas en lata al conductor de un Mazda 323 en muy malas condiciones, que llegó al sitio a recoger a una de las visitas.

La tranquila tarde se ve interrumpida por un grupo de jóvenes que llega en pantalones cortos desde Conejo. Vienen a preguntar cuándo juegan fútbol con las Farc. "Aquí hacemos deporte, hasta con la Policía y esa gente jugamos. Pero más con la gente del pueblo", me cuenta Oliverio, administrador de la tienda y quien además tiene un teléfono con el que se comunica a Fonseca para recargar los celulares de los guerrilleros que así lo requieran.

Así, lejos del llanto y muy cerca de la alegría. Con preocupación pero también con esperanza, en una mezcla de emociones que seguro invaden a cada fariano al ver tan cerca el fin de la lucha armada, transcurre la vida en un campamento que ha mutado de ser el refugio de cada uno de ellos, a un lugar abierto al pueblo, al mundo entero que quiere conocer qué son las Farc.

Cargando

Escucha la radio en vivo

Elige una ciudad

Caracol Radio

Caracol Radio

Programación

Último boletín

Ciudades

Elige una ciudad

Caracol Radio

Compartir