Así se diluyó mayoría accionaria del Distrito en Triple A

Por este hecho varios exalcaldes de Barranquilla estarían siendo investigados

Cuando nace Triple A, el 6 de junio de 1.991 durante la administración de Miguel Bolívar Acuña, esta inició actividades utilizando los equipos de las Empresas Públicas Municipales. Fuentes consultadas por Caracol Radio se preguntan por qué la recién nacida empresa nunca le entregó una contraprestación al Distrito por eso, y reclaman que no se conozca un avalúo de esos activos.

La compañía se constituyó con una composición accionaria del 85% por parte del Distrito, el porcentaje restante quedó en manos de privados. Años después, por medio de una serie de maniobras polémicas, el tablero se invertiría en detrimento del Distrito.

Esto último puso en tela de juicio el papel que jugaron varios exconcejales cuyos periodos coincidieron con los momentos en los que se empezó a dar el cambio de la composición accionaria. Además, los exalcaldes Bernardo Hoyos, Edgar George, Humberto Caiaffa, Guillermo Hoenigsberg, además del mandatario actual Alejandro Char, estarían bajo la lupa de los organismos de control.

La cadena de supuestas anomalías que empezó con Bolívar Acuña se mantuvo durante la primera administración de Bernardo Hoyos Montoya (1992 – 1994). Se obtuvieron $35.000 millones de pesos por parte del Estado para llevar agua, acueducto y alcantarillado a los barrios del sur de Barranquilla. Sin embargo, no hay evidencia de que esos dineros se hayan invertido, puesto que no hubo una mejoría notoria del servicio en esos sectores.

Otra inconsistencia presentada durante la administración de Hoyos Montoya es que Triple A, aún bajo el control accionario del Distrito, contrató el servicio de aseo con una empresa llamada Aseo Técnico S.A, propiedad del ingeniero eléctrico William Vélez, constituida apenas dos meses de que se firmara el acuerdo.

Además, según el investigador Jorge Vergara, Aseo Técnico entró a operar con los activos de las extintas Empresas Públicas Municipales. Por si fuera poco, esa empresa ha conseguido que se le prorrogue el contrato sin que se hayan dado a conocer razones válidas para eso. La última extensión expira en noviembre del próximo año.

En 1994 llega a la Alcaldía el médico Edgar George González, respaldado por el Movimiento Ciudadano –colectividad política creada por Bernardo Hoyos- con la promesa de darle continuidad a las políticas de su antecesor.

En medio de extrañas circunstancias, en 1996, Triple A emite acciones tipo C para permitir el ingreso de más socios, todo esto pensando -al parecer- en favorecer los españoles, para lo cual se reformaron los estatutos de la empresa pasando por encima del Concejo Distrital, supuestamente.

En septiembre de ese año, la Junta Directiva de la empresa le entregó el 43.31% de las acciones de Triple A a Inassa, la cual se habría conformado a las volandas ese mismo día en una notaría de Barranquilla y con un capital pírrico de un millón de pesos. Nuevamente queda en tela de juicio el papel del alcalde y de los concejales como fiscalizadores y guardianes de los intereses públicos.

En noviembre de ese año, los estatutos vuelven a modificarse y la participación accionaria del Distrito en Triple A queda en el 50%, Inassa con el 43.31% y la porción restante en manos de privados. En la ciudad todavía critican que todos estos cambios se realizaran bajo el más completo hermetismo.

Este fue el panorama que encontró Bernardo Hoyos Montoya en su segundo periodo como alcalde. Al ver que Triple A no había cumplido con el compromiso de llevar sus servicios a los barrios del sur –una de sus promesas de campaña- propone una mesa de negociación en la que la empresa se comprometa a ejecutar las inversiones a la mayor brevedad.

De allí nació un acuerdo, sometido a consideración del Concejo, para la liquidación del Fondo de Pasivos de la EPM y se fijó un plazo de 180 días para llegar a un pacto definitivo sobre la ampliación de la concesión a Triple A más allá de 2013.

Por su parte, la empresa se comprometió a pagar, a partir de 2013, unas regalías de las que según Jorge Vergara no se tienen registros. El experto cuestiona que “en el presupuesto de ejecución del Distrito aparece una partida llamada “Regalías Triple A (sin situación de fondos) por un valor de $13.840 millones, sin que a la fecha se conozca información alguna que justifique el no pago de esas regalías o si en efecto, en esa administración se firmó algún otro tipo de convenio con la Triple A, para darle un uso distinto a esas regalías. Hasta donde tenemos noticia, el acuerdo No 031 del 31 de mayo del 2000, no ha sido derogado”.

En ese acuerdo se coló un artículo que obliga a la Triple A a que realice remodelación y mantenimiento de zonas verdes y bulevares de Barranquilla, una tarea que ha asumido la administración distrital en los últimos años.

En el año 2.000 la empresa Inassa pasa a quedar por completo en manos de sus socios colombianos que le compraron la participación accionaria a Aguas de Barcelona, paso previo a la venta de Inassa a Canal de Isabel II, una operación que por estos días se encuentra en el ojo del huracán porque se habría realizado por un precio muy por encima del verdadero.

Esto se concretó en 2001, cuando Humberto Caiaffa era alcalde de Barranquilla. Su rango de acción de vio limitado debido a que el Distrito fue sometido a la Ley 550 por sus dificultades económicas.

La jugada maestra de Inassa se dio en 2006. Ese año se realizó la asamblea de accionistas No. 33 en la que se aprobó una capitalización de Triple A que aprovechada por Inassa para voltear el tablero de la composición accionaria a su favor. La filial de Canal de Isabel II se quedó, según Vergara, con el 82.2% de las acciones; el Distrito, con el 14.5%.

Ante esto, el alcalde Guillermo Hoenigsberg instauró una demanda que debía resolver el Juzgado 14 Civil del Circuito de Barranquilla. Caracol Radio visitó esa dependencia y los funcionarios aseguraron no conocer ningún proceso penal relacionado.

Esto se dio luego de que el entonces mandatario distrital dejara sentado su rechazo a la capitalización de Triple A por medio de una carta fechada en 2006, debido a que “cuando se presentaron capitalizaciones al interior de la empresa, el Distrito se vio sometido a menguar su participación accionaria y, en consecuencia, de tener un porcentaje mayoritario del 67% en el año de 1997, hoy su participación es intrascendente”.

Hoenigsberg argumentó que “En la empresa, en los últimos años, no se distribuyen dividendos y a la vista esto no se vislumbra tampoco en los próximos años, es decir, desde el punto de vista financiero uno pensaría que es mejor buscar alternativas distintas sobre estas acciones sin que signifique para el Distrito la pérdida de los derechos sobre las regalías”.

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