Viaje al corazón del caribe

“La Sierra Nevada está triste”: comunidades indígenas

Caracol Radio recorre el macizo montañoso en el marco de la expedición ‘Viaje al corazón del Caribe’ y se encontró con la realidad ambiental que entristece a los pueblos indígenas que lo habitan.

CARACOL RADIO

En la Sierra Nevada de Santa Marta se respira tristeza, se siente en el ambiente, se puede escuchar en el profundo silencio de los hermanos mayores de las comunidades indígenas que habitan lo que bien llaman el corazón del planeta.

La tristeza está como una huella imborrable en el rostro de los niños, ellos no ríen, parece que se les quedó atrapada la sonrisa en los árboles talados, en los ríos secos o en las zonas verdes devastadas por los incendios forestales.

Su tristeza es un mal presagio de la mala hora que vive ese macizo montañoso que ha perdido el 92% de su área glaciar en el último siglo y del que depende la seguridad alimentaria de los departamentos de La Guajira, Cesar y Magdalena.

Ese es el panorama que encontró Caracol Radio en la primera estación de la expedición ‘Viaje al corazón del Caribe’ que desarrolla desde esta semana y por más de un mes en los departamentos del Caribe en búsqueda de las historias, realidades y noticias que se producen en el diario vivir de los habitantes del norte de Colombia.

La primera parada de esta expedición periodística fue la comunidad Kankawarwa, compuesta por más de mil familias de la etnia Arhuaca que habita la Sierra Nevada de Santa Marta, allí llegó el equipo de noticias de Caracol Radio a bordo de un helicóptero de la Armada Nacional para escuchar la voz de los hermanos mayores.

El gobernador indígena Rogelio Mejía recibió al equipo de Caracol Radio explicando que para sus comunidades “el desarrollo es cuidar lo que hay para garantizar la vida de la gente. La Sierra es un ser vivo como cualquiera de nosotros, si la cuidamos, la Sierra nos cuida a nosotros; no a los indígenas sino a todos”.

Para esta autoridad indígena es inocultable que la Sierra Nevada está en crisis porque así se los confirman a diario los ríos que tienen menos caudales y la deforestación que se hace sentir con paisajes amarillos y desolados.

De acuerdo con el gobernador Rogelio Mejía es necesario que el Estado se concentre en lograr la ampliación de los resguardos indígenas a un millón de hectáreas para mitigar los daños ambientales que durante muchos años se han provocado en el macizo montañoso y que si se siguen permitiendo van a causar catástrofes que “vamos a sufrir todos”.

Con su corazón cargado de angustia, los ojos bañados en tristeza y el cuerpo temblante, el Gobernador Indígena llama a la conciencia de los hermanos menores que habitan el norte del país y todas las otras regiones, afirmando que “la Sierra es un ser vivo que no se debe lastimar”.

Una vez culminó el encuentro con la comunidad de Kankawarwa, el helicóptero se elevó con toda su fuerza mientras el silencio de los indígenas transmitía un poco de esperanza en que su voz sea escuchada para que cese la explotación indiscriminada de los recursos naturales que le dan vida a la Sierra Nevada de Santa Marta.

 

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