Al Oído: El caos es un salvavidas para Petro
Sabían ser oposición, pero no gobernar. Por eso quieren regresar a las calles y no a ejecutar.

Al Oído: El caos es un salvavidas para Petro
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Del lenguaje a la violencia: una escalada peligrosa
En sus discursos, el presidente Gustavo Petro se ha radicalizado más. Estamos en un momento en el que no acepta que sus funcionarios le lleven la contraria, no permite que congresistas lo refuten y busca que, a las buenas o a las malas, que sus propuestas avancen.
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El Gobierno marchará para exigirle al establecimiento (que son ellos) que cumpla. Sabían ser oposición, pero no gobernar, por eso quieren regresar a las calles y no a ejecutar.
Presidente, aún está a tiempo: rodéese mejor, cambie su actuar y transforme el método, porque el que hay no funciona.
El presidente Gustavo Petro, mandatario del país, no puede seguir con esos discursos que agitan ánimos de tantos jóvenes y terminan en violencia social. Mientras él ataca a la institucionalidad, genera una escalada de muchas cosas sociales que llevan a la división del país que es más radical cada día.
Solo hay que ver que, el día de ayer, intentaron quemar vivo a un policía al frente de la Universidad Nacional. Eso es terrorismo urbano, ninguna protesta. A eso llega la gravedad de esos discursos del presidente que estigmatizan.
Una torpeza como la del Consejo Nacional Electoral (CNE) solo le dio el mejor salvavidas al presidente, quien es experto en victimizarse, lo que le permite volver a medir el pulso en su nicho y continuar fidelizándolo. Su lugar seguro es desde el balcón, defendiéndose. En medio de tantas problemáticas profundas que hay como país, esto sirve para distraer.
Preocupa ver su mitomanía constante que aumenta en medio de sus discursos públicos. Olvida que el CNE debe investigar, como ha ocurrido antes con otros presidentes, si existieron o no violaciones a los topes de campaña.
Ahora bien, la posible extralimitación de funciones lo disparó –como cuando fue alcalde– al momento soñado en el que al presidente nadie le gana: estar en campaña.
La torpeza se da porque, de acuerdo con los expertos, era viable vincular a todos los miembros de la campaña, pero no al presidente de la República. Cruzar esa línea deslegitima su actuar y le da vuelo a un presidente que se irá sin legado y a quien sólo el caos lo puede revivir.
Ahora nos queda un mensaje amenazante del presidente: “Nos van a tumbar, vamos por el poder”. Esto evidencia que jamás entendió que era el presidente y deja unas palabras que reafirman a los que siempre lo advertimos: imaginar que puede hacer lo de su amigo Nicolás Maduro en Venezuela no es un imaginario.
Al final se necesita racionalidad y un lenguaje mesurado. Lo que está pasando en el país solo les sirve a los políticos de un lado y otro, porque todos vuelven a revivir para enfrentarse entre ellos mientras calientan motores para campaña.
El país se hunde y solo algunos flotan.

Catalina Suárez
Egresada de la Universidad de La Sabana, especialista en Marketing político y Comunicación de Gobierno...






