Donde está la Bolita

Objeciones jurídicas y apuestas políticas

Frenar el avance de la ley sustancial de la JEP es una de las apuestas políticas más arriesgadas del presidente Duque, con resultados inciertos.

La agenda política del país ha vuelto a quedar atrapada en medio del fuego cruzado entre partidarios y críticos del proceso de paz –la vieja disputa entre el SÍ y el NO—por cuenta de la decisión del presidente Iván Duque de objetar seis artículos de la ley estatutaria de la JEP. Y no solo atrapada sino polarizada por los próximos meses.

Frenar el avance de la ley sustancial de la JEP es una de las apuestas políticas más arriesgadas del presidente Duque, que parte de argumentos jurídicos que él, su gobierno su partido y sus aliados consideran ciertos –vacíos, imprecisiones, complementos del articulado—pero con resultados inciertos. En los debates de Hora 20 ha sido reiterada la lectura de que actuó más como hombre de partido que como jefe de Estado. Y de que más que una apuesta jurídica es una estrategia política.

Era evidente que el presidente tenía una presión fuerte del Centro Democrático para que devolviera el proyecto al Congreso, a un Congreso diferente en su composición al que aprobó la ley, pero al mismo tiempo estaba bombardeado por la oposición, las ONG y buena parte de la opinión para que no tocara la ley.

Era demasiado optimista pensar que no lo haría. Hoy el presidente ha mejorado en las encuestas por cuenta de Venezuela y de su firmeza ante el radicalismo torpe del ELN, pero sobre todo sabe que tiene que tomar decisiones que le sirvan al uribismo en las elecciones. Pese a que los ha consentido burocráticamente, en el Capitolio y en la Casa de Nariño hay nerviosismo ante una eventual perdida en gobernaciones y alcaldías importantes. Si una oposición fuerte a los acuerdos de paz les funcionó para volver al poder, esta vez no hay razones para que no les sirva esa bandera.

El problema para el presidente es que no solo no tiene unas mayorías claras en el Congreso que le avalen las objeciones, sino que hay una barrera de al menos seis magistrados en la Corte jugados con el proceso de paz, como acaba de quedar demostrado con la demanda de la ley de procedimiento de la JEP en cuya respuesta hay un mensaje de cuál será el sentido de los pronunciamientos futuros sobre esos temas, incluidas las objeciones en caso de que pasen a su revisión.

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