De las pasarelas a los pasillos de Medicina Legal

La historia de una ex reina y un actor, tras de una sentencia de la Corte.

Detrás de una sentencia de la Corte Constitucional que se emitió en marzo de 2018, y en la que se ordenó revocar las decisiones de la Comisaría de Familia 11 de Bogotá, hay una historia de dos personas reconocidas: un actor y una ex señorita Bogotá.

La Corte Constitucional hizo visible que a Laura, como será nombrada por protección, se le violó el debido proceso y sus derechos en la pelea por sus hijas y además, le compulsó copias a la comisaria María Patricia Pereira Muñetón porque no hizo lo mínimo: informar a las autoridades penales el presunto abuso sexual cometido contra las menores.

Escuche la historia.

Sin buscarlo, Laura cambió las pasarelas por los pasillos de Medicina Legal, las cámaras por libros de derecho, toda su carrera –que incluyó un reinado- y su vida profesional, por quien fue su esposo, un actor reconocido. 

No fue por amor o por un sacrificio voluntario, fue porque le tocó defender a sus hijas, que dice, han sido constantemente revictimizadas. Por ello prefiere que no revelen su nombre real. Laura es una ‘mujer sin rostro’. 

La Corte Constitucional ordenó eliminar la decisión de la Comisaría 11 de Bogotá de quitarle sus dos hijas y entregárselas a sus abuelos paternos, en medio de un conflicto por alimentos y violencia intrafamiliar con el padre de las menores. La corte encontró que la comisaria de familia María Patricia Pereira Muñetón ignoró los informes de Medicina legal y del ICBF que dan cuenta de un presunto abuso sexual por parte del padre a las niñas y le pidió a la Fiscalía que investigue a la funcionaria. Concluyó que se violaron los derechos al debido proceso, no se garantizaron los derechos de las menores y no se aplicó el enfoque de género. 

El detonante de su historia comenzó con una discusión entre su hija mayor y su papá. Él le decía que estaba muy triste porque era su cumpleaños y ella no quería compartir con él, “después de esa discusión ella le dice que se quiere matar, porque él acabó con su vida”. 

Era la primera vez que su pequeña hablaba de suicidio, una alarma que indicaría que su ex esposo, al parecer porque sigue siendo materia de investigación, habría ido más allá de la violencia física. 

“Las niñas empiezan, en medio de juegos a tener un lenguaje y a revelar actos que para mí fue una manera de confirmar”, cuenta. 

Para ese momento, cuando su hija mayor se rehusó a compartir con su papá, Laura ya se había separado y tenía un proceso en una Comisaria 11 de Bogotá, luego de que su ex esposo solicitara una medida de protección. Un recurso que al final ganó ella, pero que fue solo la primera batalla. 

Las niñas llegaban golpeadas, con moretones. Mi hija decía que el señor la encerraba en un armario, que no la dejaba ver películas de la Barbie ni escuchar música, porque todo la incitaba al sexo. Le decía eso a una niña de tan solo 5 ó 6 años de edad”. 

Fueron muchos los recursos, medidas, revisiones de incumplimientos los que se solicitaban entre los dos. En medio de ese escenario estaba la comisaria Pereira Muñetón, a quien la Corte Constitucional le compulsó copias, porque nunca hizo lo mínimo: pedir que se investigara un presunto abuso sexual. 

“Con el tiempo empiezo a ver los documentos y confirmo una cantidad de sospechas: porque la niña me llegaba con el chichí muy quemado, irritado, con un estreñimiento anormal, con cosas que no imaginas. Tú piensas simplemente que a él se le olvidó aplicarle crema, cambia a tiempo el pañal o cosas así, pero hoy en día sé que no, que no fue así -cuenta mientras se le entrecorta la voz-. Y uno piensa que entre más pequeño sea su hijo menos cuenta se da y, obvio, mi hija no sabía porque era tan solo una bebé, pero en la memoria sí está y cuando ella empieza a crecer es que empieza a relatar”. 

Laura se sintió sola. Parecía que su esposo lograba hacer realidad el dicho de que ‘la cara del santo hace el milagro’, no solo por las actitudes de la comisaria, sino en general de los agentes del Estado, pues ella fue quien terminó sancionada, con las denuncias de abuso a sus hijas ignoradas e incluso la acusaron de alineación parental. Un presunto síndrome por el que la madre inventa los abusos de los padres, para ponerlos en contra de sus hijos. Fue la misma comisaria que llevaba la disputa entre los dos la que aconsejó al actor denunciarla. 

“Ella le dijo: ‘usted debería instaurar en contra de la señora una acción por alineación parental, porque mire ¡esto no es normal, esto es absurdo!”. 

Pero en medio de tanta adversidad, el fallo de la Corte Constitucional la salvó, pues anuló la entrega de sus dos hijas a sus abuelos paternos. Incluso fue un mensaje de alivio para su hija mayor, que hoy tiene 12 años, pues por fin alguien les había dado la razón. 

La salvación, sin embargo, tendrán que hacerla valer, y lo tiene claro Laura, que está por graduarse de derecho. Esto, porque por ahora todos los procesos empiezan de cero y el presunto abuso aún no ha sido determinado. 

Laura se convirtió durante los últimos nueve años en líder del colectivo ‘Mujeres sin rostro’ que une a quienes, como ella, han tenido que enfrentar procesos en que se las acusa de inventar los abusos de los presuntos victimarios, que tienen patrones similares: influencia, poder o fama. Desde allí ayuda a personas que hasta ahora inician lo que para ella empezó en 2011. 

“Creo que hasta ahora me he dado cuenta del daño que nos ocasionaron en nuestras vidas y esto ha sido un duelo muy grande, porque hasta ahora he podido llorar, he podido darme cuenta de que no sé ni por dónde empezar, porque no me quedó nada”, señala. 

Su tarea principal, además de enfrentar los procesos, es sanar las heridas de sus hijas.

 

 

 

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