La COP #24 de Cambio Climático es una oportunidad para Colombia

El cambio climático es el mayor desafío que enfrenta la humanidad. Este fenómeno ya es evidente y es generado por el calentamiento global, producto de la emisión de gases efecto invernadero originado en la quema de combustibles fósiles. Los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) y muchos otros más, dan cuenta de la critica situación a la cual nos enfrentamos.

Para cualquier observador desprevenido ya son comunes las imágenes catastróficas que se ven a lo largo del mundo por eventos extremos del clima que eran muy inusuales. Estos eventos que, aunque no tipifican el cambio climático, si son señales contundes de la crisis que estamos atravesando. Algo menos evidente es el impacto de los patrones de largo plazo en los cambios del clima que no percibimos, pero que ya están afectando la vida en el planeta. Se tiene que actuar con rapidez.

Un grupo reducido de países generan el mayor volumen de gases efectos invernadero, principalmente, Estados Unidos, China, India, Rusia, y los países de la Unión Europea entre otros. Colombia solo emite el 0.46 por ciento de gran total global, sin embargo, es uno de los países más vulnerables a eventos externos del clima y cambio climático. La interdependencia de los países para confrontar este reto requiere de un enorme esfuerzo de coordinación y cooperación entre las naciones. La importancia del Acuerdo de Paris, logrado en la Convención #21 de las Partes (COP #21) de la Convención de Cambio Climático en el año 2015 es indudable, se convirtió en un gran hito. Pero hoy es evidente que estos compromisos son insuficientes para lograr construir una visión de sociedad y economía global neutra en carbono en el año 2050. Se requiere de aumentar estos compromisos, de allí la gran relevancia de la COP#24 que se lleva a cabo en Katowice, Polonia.

La sociedad y el estado colombiano comparte la visión de una economía y una sociedad neutra en carbono hacia el año 2050. En este camino hay un hito central que esta relacionado con las metas hacia el año 2030. En este propósito, desde la experiencia dolorosa del fenómeno de la niña del año 2010 y 2011, el país inició una senda de implementación reformas institucionales y de políticas públicas para responder a las necesidades de mitigación y adaptación al cambio climático. La conformación del Sistema Nacional de Cambio Climático - SISCLIMA, y con esto la creación de la Comisión Intersectorial de Cambio climático –CICC, los nodos regionales en todo el territorio nacional, la Política Nacional de Cambio Climático y la Ley de Cambio Climático representan una base muy importante para seguir avanzando. Colombia es ejemplo mundial por tener un mecanismo especial de inversión como lo es el Fondo de Adaptación y un Sistema de Gestión del Riesgo de Desastres basado en disminución del riesgo y la vulnerabilidad climática. Se aprobó el impuesto al carbono y su instrumento de carbono neutralidad y otros mecanismo fiscales para el logro de las metas de mitigación y adaptación a cambio climático.

No puedo dejar de mencionar la lucha contra la deforestación, que, junto al cambio de uso del suelo, registran la mayor cantidad de emisión de gases efecto invernadero. Los municipios con mayor deforestación coinciden con las zonas prioritarias del posconflicto. La respuesta a este fenómeno, no solamente se enmarca en las tareas de mitigación y adaptación a cambio climático que tiene el país, sino que puede convertirse en una enorme oportunidad para consolidar la economía de la conservación y restauración, generando los empleos e ingresos necesarios para ampliar las bases económica, social y ambiental de la seguridad y la paz en la Colombia profunda. Un vehículo fundamental para consolidar este propósito es el novedoso Fondo Colombia Sostenible que precisamente busca materializar los dividendos ambientales de la paz en el posconflicto.

Sin embargo, todos estos esfuerzo y avances no son suficientes, se tiene que escalar la ambición en materia de metas de mitigación y adaptación a cambio climático, mucho más allá de los Acuerdos de París. Mas allá de las reformas institucionales y las políticas públicas, se requieren acuerdos de voluntades entre todos los actores que inciden en el territorio, pues esta tarea no solo compete al sector público, sino al sector privado y a la ciudadanía en general. Junto a esos esfuerzos nacionales, hoy Colombia tiene la oportunidad de ampliar su liderazgo en el contexto internacional aportando una voz razonable que interprete y represente el sentir de América Latina y el Caribe. La COP #24 en Katowice, Polonia es representa un espacio como pocos para materializar esa oportunidad.

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