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Belisario Betancur y la"pesadilla"en el palacio de Justicia

El mandatario consideró como la prueba más dura de su mandato la toma del palacio de Justicia por parte de la guerrilla del M-19.

La toma del Palacio de Justicia es uno de los hechos más dolorosos en la historia moderna de Colombia. El 6 de noviembre de 1985 a las 11:30 de la mañana, el M-19 tomó el edificio con violencia, generando una crisis que terminaría con la muerte de todos los magistrados de la Corte Suprema, empezando por su presidente, Alfonso Reyes Echandía, además de trabajadores, abogados, visitantes ocasionales y los 35 guerrilleros que llevaron a cabo esa acción terrorista.

"Levanto una blanca bandera de paz para ofrecerla a todos mis compatriotas", con esa frase empezó en 1982 su mandato Belisario Betancur, un colombiano que aspiraba a poeta y que soñó con la reconciliación nacional pero al que el destino le reservó como presidente la semana más trágica en la historia de su país.

Bajo el eslogan de "Sí, se puede", en cuyo uso se adelantó casi 30 años a Barack Obama, Betancur cumplió su sueño con una campaña en la que se comprometió a buscar la paz con los diferentes grupos guerrilleros, combatir la desigualdad y mejorar la educación.

"Tiendo mi mano a los alzados en armas para que se incorporen al ejercicio pleno de sus derechos, en el amplio marco de la decisión que tomen las Cámaras", le dijo a los guerrilleros en su investidura.

Los integrantes del M-19 dijeron que buscaban presionar al presidente Belisario Betancur para que cumpliera avances hechos con dicha guerrilla, para llegar a un cese bilateral del fuego y a una salida política al conflicto armado.

Ellos escucharon y comenzó a negociar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Movimiento 19 de Abril (M-19), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la Autodefensa Obrera (ADO).

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Como premio a su esfuerzo recibió un año después el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Sin embargo, su plan comenzó a torcerse entre el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando un comando del M-19 tomó el Palacio de Justicia en el corazón de Bogotá y el Ejército lo retomó a sangre y fuego, con un saldo de 94 muertos, decenas de heridos y once desaparecidos.

El país no acababa de contar los muertos del Palacio de Justicia cuando una semana después, el 13 de noviembre, hizo erupción el volcán Nevado del Ruiz, provocando un alud que arrasó la ciudad de Armero dejando cerca de 25.000 muertos, en lo que es la peor tragedia natural de Colombia.

Esa semana negra y la renuncia a organizar el Mundial de fútbol de 1986 ha hecho que el juicio de muchos colombianos con Betancur sea inmisericorde, ya que lo acusan por la violenta retoma del Palacio de Justicia y de no haber preparado a Armero ante la posibilidad de que se produjera una catástrofe.

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Esa imagen ha dejado en el olvido buena parte de su labor de Gobierno, como su empeño en conseguir la paz y el programa de alfabetización "Camina", con el que una legión de jóvenes estudiantes recorrió el país enseñando a leer y escribir a los más desfavorecidos.

Pasaron 20 años, para que en 2005 se conformara una Comisión de la Verdad que intentó esclarecer los hechos. Ante la Comisión, Jhon Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, sicario de Pablo Escobar, dijo que el capo fue quien financió la toma, con el interés de que no se aprobara el tratado de extradición con Estados Unidos. 

La comisión centró su trabajo en esclarecer la desaparición de diez trabajadores de la cafetería y de una guerrillera, pues de varios de ellos existen imágenes de televisión en las que se les ve salir ilesos y ser conducidos hacia la vecina Casa del Florero. 

Por esas desapariciones y por la forma en que fue conducida la retoma, afrontaron distintos procesos judiciales distintos militares, como: el general Jesús Armando Arias Cabrales (condenado a 35 años de prisión, castigo que está apelado y en casación en la Corte Suprema), el coronel Alfonso Plazas Vega (quien recibió una condena a 30 años de prisión y luego fue absuelto), los generales Iván Ramírez Quintero y Rafael Hernández López y los coroneles Edilberto Sánchez Rubiano y Carlos Alberto Fracica Naranjo. 

En el 2015, cuando se conmemoraron 30 años de la toma, Belisario Betancur pidió perdón y aceptó su responsabilidad, en un acto de reconciliación con los familiares de Alfonso Reyes Echandía: "Quiero pedir perdón a Alfonso, padre, a ustedes, a Colombia y como en otros momentos lo he hecho, acepto mi responsabilidad en el accionar del Estado en ese momento trágico en que fueron sacrificadas tantas víctimas inocentes e indefensas".

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Al concluir su mandato Betancur se retiró de la política y se dedicó de lleno a la cultura, especialmente a la poesía, y como presidente de la Fundación Santillana y del patronato de la Fundación Carolina en Colombia.

Ahora y tras su muerte vuelven a recordar sus palabras: "No quiero honores sino honrar a Colombia. No quiero pompas sino identidad con mi pueblo".

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