Hombre con tatuaje sí puede aspirar a ser dragoneante del INPEC: Corte

Mientras la Policía mantiene conceptos en los que se rechaza su uso, la Corte reitera que hacen parte del desarrollo de la personalidad.

INPEC / Colprensa

La Comisión Nacional del Servicio Civil tuvo que volver a incorporar a una convocatoria de dragoneante del INPEC a un hombre que fue excluido por tener un tatuaje.

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Entre los reglamentos para poder ser custodio de internos en las cárceles del país se encuentra que no deben poseer tatuajes visibles, pero él acudió a una tutela porque aseguró que el suyo no se veía, pues lo tenía en el brazo y el uniforme lo taparía.

La Corte revisó y solo encontró un argumento válido para que se tomen acciones cuando alguien posee un tatuaje: que no los deben tener para que los internos no los identifiquen y no se conviertan en objetivo de atentados, es decir por seguridad. Sin embargo le pareció exagerada la medida de negarles el derecho al trabajo por tal razón, cuando se pueden tomar acciones que sean menos lesivas.

Eso sí, rechazó con vehemencia otros dos argumentos que se usaron para sacar de la convocatoria al hombre: el primero, que tener el tatuaje “impediría llevar una correcta presentación personal y el buen trato al público”, y el segundo, que “implicaría un maltrato psicológico a los reclusos, parten de premisas falsas y suponen un juicio de valor”.

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Para la Corte, con ponencia de la magistrada Gloria Ortiz, no hay justificación para decir que el tatuaje impida que una persona lleve un trato cortés pues, “la presencia de una forma de identificación personal en nada incide en el trato exterior”; y sobre la mala presentación personal aseguró que “constituye un juicio de valor con un fin discriminatorio que reproduce prejuicios sociales”.

Sobre el segundo argumento, señaló que no se entiende cómo se puede victimizar a los reclusos.

“No es posible establecer en abstracto si un tatuaje determinado es ofensivo o no para un interno e, incluso en el caso de serlo, se debería hacer un juicio de razonabilidad y proporcionalidad para establecer si ese hecho conllevaría a excluir del trabajo a la persona que lo porta. Así, no existe un nexo causal entre dicha afirmación esgrimida por el INPEC y una forma de expresar la identidad en el cuerpo como los tatuajes”, se lee.

Por lo tanto ordenó reintegrar al proceso de selección de hombre, insistiendo en que se deben respetar los derechos al libre desarrollo de la personalidad de las personas, y que se deben dejar de lado los prejuicios sociales.

Otras sentencias que defienden el uso de tatuajes

- Sentencia T-030 de 2004: “la Corporación constató que considerar como no apto “para el servicio penitenciario y carcelario a un candidato que presente tatuajes o incluso cicatrices por retiro de los mismos” es manifiestamente inconstitucional por cuanto lesiona gravemente los derechos fundamentales a la identidad personal y a la propia imagen.

- Sentencia T-717 de 2005: “se refirió a las cicatrices resultantes de la remoción de tatuajes como causal de exclusión de un proceso de ingreso a la Policía Nacional y consideró que tal actuación correspondía a un aspecto estético que constituía una “vulneración de su derecho a la identidad personal y a la propia imagen”