Celulares en clase ¿sí o no?

El ex ministro de las TIC Juan Sebastián Rozo se refiere al Proyecto de Ley 99 de 2018 que pretende controlar el uso de celulares en los colegios.

Caracol Radio

Por: Juan Sebastián Rozo Rengifo

Hace pocos días, me sorprendió ver en la prensa que fue radicada en el Congreso de la República una iniciativa que busca prohibir el uso de celulares en los colegios del país; cuyos autores son los representantes a la Cámara, liberales, por cierto, Rodrigo Rojas y Julio Carrasquilla, el Proyecto de Ley 99 de 2018 Cámara pretende por un lado prohibir el ingreso de dispositivos de celulares a los colegios hasta el grado noveno y adicionalmente restringir su uso en las aulas de clase por parte de alumnos y profesores de preescolar, educación básica y media.

La razón que presentan los autores de la iniciativa, es que hay un gran porcentaje de menores en Colombia que tienen celular y generando en ellos un alto grado de dependencia a estos dispositivos.

Argumentan que con esta prohibición se logrará: (i) reducir el tiempo de exposición de los menores a estos aparatos; (ii) fomentar que su uso se realice bajo la supervisión de sus progenitores; (iii) garantizar que estos dispositivos no interfieran en la enseñanza dentro de las aulas, con el ejemplo de los profesores y (iv) que sean los establecimientos educativos los que tengan el control de los aparatos tecnológicos que usan los alumnos hasta noveno grado, de tal forma que sean estos quienes orienten su uso durante el tiempo en que los menores permanecen en estos .

El experto en educación y pedagogía, Mark Prensky, habló por primera vez del término “Nativo Digital” en el año 2001 en su famoso artículo “On the Horizon”, donde cuenta cómo los estudiantes de hoy nacieron y se han desarrollado rodeados de tecnología, la cual se convirtió en su lenguaje principal y cotidiano.

Gracias al entorno digital, los niños y niñas de los colegios en todo el mundo, hoy tienen una estructura mental diferente a la de su anterior generación, los Migrantes Digitales. Por el contrario, estos últimos aprendieron el lenguaje de la tecnología como una segunda lengua.

Es un hecho que los estudiantes de hoy piensan, razonan y procesan la información de manera diferente. Por ejemplo, usualmente no leen de izquierda a derecha, de arriba a abajo como lo solíamos hacer, sino que van escaneando la información tomando rápidamente los elementos que les interesan y lo que para ellos es relevante. Varios expertos y científicos que han estudiado el tema indican que incluso la estructura física de su cerebro se ha modificado.

Está soportado y es cierto que uno de los efectos que se le atribuyen al entorno digital en nuestras mentes es la pérdida de la capacidad de atención. Hoy sin duda alguna, a todos nos cuesta mucho más trabajo quedarnos leyendo un libro de principio a fin con atención en largos periodos de tiempo continuados. También es cierto que, a su vez, estar conectados nos ha permitido desarrollar unas capacidades diferentes como por ejemplo...

Esta nueva realidad digital nos impone retos muy importantes que debemos enfrentar como sociedad, desde el estado y las instituciones educativas donde los los educadores y por supuesto, los padres de familia jugamos un rol fundamental. No podemos cerrar los ojos ante hechos evidentes y circunstancias que no van a desaparecer. La tecnología llegó para quedarse y hay que asumirla con sus inmensas virtudes pero también con sus complejidades y riesgos.

Lo primero que debemos hacer es enfrentar y ponerle la cara a estos debates como sociedad. No podemos escondernos debajo de la mesa para evitar hablar y discutir sobre estos temas y en eso los representantes Rojas y Carrasquilla, creo yo, han acertado pues con su iniciativa legislativa han puesto el dedo sobre la llaga. Igual lo están haciendo los medios de comunicación al tratar este tema y abrir el debate poniéndonos a opinar.

El estado, en este caso el Ministerio de Tecnologías de la información y las Comunicaciones también ha venido trabajando este tipo de problemáticas con políticas públicas serias y estructuradas. Por ejemplo, dicha cartera ha venido implementando una completa estrategia de apropiación de tecnologías a través del programa en TIC Confío, el cual busca acompañar a la sociedad, especialmente a niños y niñas, en el relacionamiento responsable con las herramientas tecnológicas, las redes sociales y el uso de Internet.

Con el programa Computadores Para Educar se logró mejorar el índice de repitencia, de deserción escolar y de acceso a la educación superior incorporando tecnologías al proceso educativo de estudiantes en instituciones educativas públicas del país.

Las instituciones educativas sin duda alguna, creo yo, tienen una importante tarea por hacer. Lo primero es lograr que sus modelos educativos sean adaptados a esa nueva realidad tecnológica. Los profesores tienen que ser capacitados y entender el entorno digital en todas sus expresiones y elementos. Los estudiantes de hoy no son las mismas personas para las que se creó el sistema educativo y los colegios deben reaccionar. De lo contrario, va a ser un monólogo pues los estudiantes no entienden el lenguaje de los profesores ni los maestros el de los primeros.

Los padres igual, debemos capacitarnos para entender el universo digital. Cuando yo era niño y quería salir de mi casa a comprar un helado, mis padres me daban unas recomendaciones basados en sus conocimientos. No vayas a salir de noche… no vayas a coger por esa calle que es peligrosa y no vayas a recibirle nada a nadie, ni hables con extraños en el camino. Siempre debes ir acompañado de un adulto, me decían. Eso mismo debemos hacer los padres en el mundo digital en el que hoy viven nuestros hijos. Debemos acompañarlos en el relacionamiento con la tecnología, y debemos darles recomendaciones para que puedan evitar los riesgos que hay en este nuevo entorno.

Que los niños y niñas de hoy sean Nativos Digitales no significa que hayan nacido aprendidos. Y para poder tener éxito en esa tarea, padres, profesores e instituciones educativas debemos conocer en detalle y con rigor el entorno digital, los riesgos, las nuevas tecnologías y las herramientas que utilizan los jóvenes en su día a día. De lo contrario no vamos a poder hacerles recomendaciones efectivas.

Esa es una vía. La otra, que la han tomado algunos pocos países, es la prohibición. En Francia, modelo en el que se basa el proyecto de ley colombiano, se prohibió el uso de estos dispositivos en horas de clase a través de una ley en el año 2010. Ahora en septiembre entró en vigencia una nueva ley en ese país la cual prohíbe el uso de la totalidad de dispositivos móviles en colegios hasta los 15 años, y de 15 en adelante es optativo por parte de las entidades estudiantiles a través de sus manuales internos.

Con lo anterior solo queda en evidencia que el objetivo de la ley de 2010 no tuvo efecto alguno y que los estudiantes de los colegios franceses siguen teniendo y usando sus dispositivos dentro y fuera de las instituciones educativas. Se creyó que con eliminar el generador de un mal hábito en las aulas de clase (el celular), se iba a solucionar el problema y no fue así.

Estudios realizados en el Reino Unido, indican que más del 43% de los estudiantes que asisten a escuelas en donde el celular está prohibido, lo siguen utilizando para aprender a pesar de la prohibición. También encontraron que el 74% de los estudiantes que los usan en escuelas que lo permiten, lo usan para ayudar en el proceso de aprendizaje. Por razones como estas, la ley recientemente aprobada en Francia ha sido calificada de "inútil" por los grupos de la sociedad y por agremiaciones de maestros a nivel nacional.

Yo definitivamente no soy amigo del paternalismo ni de la prohibición. Creo en la capacidad de los seres humanos, y más de los niños, de aprender, de entender y con base en ello, poder tomar decisiones en beneficio propio y de los demás. Las tecnologías traen inmensos beneficios en el entorno escolar. No solo sirven para acceder a la información, investigar, aprender, compartir y además divertir. Es el uso que se les dé, lo que va a sumar o restar en el proceso de aprendizaje. La alfabetización ya no es cuestión de saber leer y escribir, sino también es cuestión de saber utilizar la tecnología, no podemos bajarnos de ese tren porque sería un retroceso con respecto a cómo funciona el mundo.

Los problemas de adicción a la tecnología, la nomophobia (miedo a no poder usar el celular), la ciberdependencia (miedo y ansiedad por no estar conectado) y las cifras que a diario se presentan son reales, pero poner en una ley que se acaban los celulares en los colegios es un retroceso, es paternalismo puro y además es poco realista.

Los adultos somos responsables de preparar en las aulas de clase y fuera de ellas, a los líderes y a los profesionales del futuro y el futuro implica obligatoriamente estar en permanente relacionamiento con la tecnología y aprender a utilizarla. Representantes Rojas y Carrasquilla muchas gracias por el debate, pero por favor, no vendamos el sofá con una medida simplista y cortoplacista. La solución no es prohibir, es capacitar y educar, aunque ello traiga unos retos mucho más complejos y superiores.