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Cerca de 300 venezolanos llegan diariamente a Bogotá

En parques y en la calle pasan la noche muchos ciudadanos venezolanos que no tienen a donde ir, otros buscan dinero para llegar a perú o Ecuador.

Venzolanos en Terminal de Transporte de Bogotá /

Fueron cuatro días los que necesitó la pareja de esposos, Edwin y Carelis -que tiene cinco meses de embarazo-, para llegar a la Terminal de Transportes de Bogotá desde la ciudad de Cúcuta. Recorrieron 554 kilómetros caminando y subidos en camiones, con el previo permiso de los conductores.

En Falcon trabajaba en una empresa de aluminios, a la semana me ganaba 40.000 bolívares y solo me alcanzaba para una libra de arroz o medio cartón de huevos. Aguantamos hambre y hace siete días renuncié y me vine para Colombia. Las cosas están difíciles allá”, dice Edwin, un venezolano de 24 años que llegó el pasado martes a las 6 de la tarde a Colombia con el único objetivo de pedir ayuda y lograr recolectar los 300.000 pesos que necesita para llegar a Perú.

Caracol Radio - Nicolás Chona Guerrero

Su meta es arribar a ese país y encontrar un trabajo que le permita mantener a su esposa y al bebé que viene en camino. No la tendrá fácil. Edwin es consciente de que necesita ahorrar para poder traer a otros dos hijos y su madre que se quedaron en Venezuela.

“Pues en Perú no tengo a nadie y me toca llegar a rebuscar. Me dicen que allá se puede encontrar algo de trabajo, pero solo he conseguido $20.000 para el pasaje”, dijo mientras agitaba las pocas monedas que tenía en su mano.

Caracol Radio - Nicolás Chona Guerrero

Al no conseguir el dinero, Edwin y Carelis se unieron a los 300 venezolanos que llegan diariamente a la Terminal de Transportes de Bogotá , deben abandonar el lugar y ubicarse en los alrededores. Estos futuros padres han pasado tres noches en el separador de la avenida del sector de Salitre.

“Pasamos la noche en el bosque que está en este parque, sentimos mucho frío porque tenemos muy poca ropa. Yo casi no dormí porque sentí mucho frío, diría demasiado”, narró este venezolano que solo cuenta con una chaqueta de jean, una gorra, una camiseta, un pantalón y unos tenis.

Caracol Radio - Nicolás Chona Guerrero

Carelis, se acerca y abraza a su esposo, quien la recibe con su brazo, mientras que con la otra mano la acaricia y recuerda como fueron esos cuatro días “Éramos 10 los que veníamos caminando y pidiendo cola (conductores que los llevaban) en cuatro camiones. Uno hasta Bucaramanga, luego 24 horas caminando, y otros tres que nos trajeron”.

Esta pareja no tenían ni donde dormir, ni que comer en esta travesía “La gente nos daba de comer, estábamos sin dormir únicamente en los camiones que nos llegaban y pagar mil pesos para poder usar un baños, no hay públicos en la carretera. Y solo hasta hoy nos bañamos gracias a las monjas que están aquí en la terminal”.

Caracol Radio - Nicolás Chona Guerrero

Su esposa, quien no quiso dar su testimonio, desde quedo embarazada no se realiza un examen debido a los altos costos que esto implica en Venezuela “Estoy preguntando como funciona la salud aquí para que la atiendan”, dijo Edwin mientras acaricia la barriga de cinco meses de embarazo.

En ese momento llego la Hermana Solangie, ciudadana brasilera que llegó hace cuatro meses al país y ayuda en la arquidiócesis de la Terminal para los migrantes, “Nosotros los atendemos uno por uno para saber sus necesidades. Le damos albergue, la mitad del pasaje y aquí les traemos un refrigerio para que coman algo. Al día son 200 personas que ayudamos”, nos contó la religiosa

Caracol Radio - Nicolás Chona Guerrero

Pero incluso los comerciantes de la Terminal de Transportes ayudan a esta población con comida y  han financiado 56.00 entradas al baño de la terminal que tiene un costo de $1.000

Al despedirse la hermana nos dijo “recuerden que para trabajar con los migrantes se necesita amor, comprensión para entenderlos porque no tiene que comer y solo le damos un poquito de alegría, cariño y amor”.

Caracol Radio - Nicolás Chona Guerrero

Mientras tanto, Edwin y Carelis, se alejan poco a poco a sentarse en una piedra que esta en medio del pasto para poder comer su refrigerio: un pan, un banano y un jugo, y esperando reunir el dinero, llegar a Perú y buscar un mejor destino “Solo quiero buscar una estabilidad para ayudar a la familia”, dijo este hermano venezolano.

Esta pareja ingresó a las estadística de los 42.500 venezolanos que han llegado a Bogotá de manera irregular y que se les ha garantizado las atenciones mínimas en salud y vacunación , por lo que hasta el momento se han repartido 28.000 mil dosis de vacunas para niños y madres gestantes en este 2018.

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