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El páramo de Berlín, el paso obligado del que algunos no logran salir

Algunos niños venezolanos han muerto de hipotermia.

Migración de venezolanos /

El refugio del Hogar del Espírito Santo en Tunja se consolidó principalmente por la historia de una menor de cinco años que murió de hipotermia en el Páramo de Berlín ubicado en la vía que comunica Bucaramanga con Pamplona.

Iba con su abuela y otros caminantes y no soportó el frío por lo que fue enterrada en la carretera.

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“Luego de esa historia nos hemos enterado de muchísimas más, incluso una madre que estaba alimentando a su bebé, ella y la niña murieron de un paro respiratorio, y así por encima que sepamos han muerto, creo, nueve niños y los demás han sido adultos. Es una historia muy fuerte y lo más triste es que sus familias no deben saber que murieron en el camino”, cuenta Anny.

Hace tres semanas, asegura, murieron tres jóvenes que hacían parte de un grupo de 17 personas, las 14 que salieron bien libradas llegaron al refugio.

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Los caminantes que no lograron una “cola” o aventón llegan contando qué parte del cuerpo no sentían cuando pasaron, reconocen la advertencia que les hacen de no pasar después de las dos, pero dicen que tienen que seguir caminando porque el recorrido es largo, incluso pasan en la noche.

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“Los señores que nos estaban asistiendo ahí nos dijeron que después de las 2 de la tarde no podíamos pasar porque nos podíamos caer en ‘La Nevera’ porque el hielo es muy terrible para nosotros. Nosotros nos percatamos y seguimos pero había una señora que iba con su hijo de seis meses. Cuando nos dimos cuenta a la señora se le había muerto el niño, ya venía muerto cuando pasamos el páramo”, cuenta un venezolano que más bien parece colombiano.
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Casi todos los que pasan por el refugio tienen una historia parecida, como una venezolana que mientras está en él vende dulces pero para devolverse a Venezuela porque no ha conseguido trabajo:

“Una pareja con un niño murió, murieron como a los dos días un camionero encontró un chamo en plena vía. Ya se estaba muriendo pero en lo que lo auxilio y el chamo pudo sobrevivir”.

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