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Decirle adiós al ciberacoso

Para el ministro de las TIC, Juan Sebastián Rozo, el ponerle fin al “ciberacoso” depende de todos.

Decirle adiós al ciberacoso

Por Juan Sebastián Rozo, Ministro (e) de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones

La Corte Constitucional recientemente profirió una decisión en la cual revisó un caso relacionado con la potestad de sanción que tienen las instituciones educativas frente a situaciones de abuso y acoso sexual en Internet por parte de sus estudiantes. Mediante la sentencia de tutela 240 de 2018, la Corte respaldó la decisión de un colegio de expulsar a un menor por usar de forma indebida las redes sociales, enviando un mensaje poderoso sobre los límites del ejercicio de la libertad en el mundo virtual.

La sentencia reconoce que los colegios pueden aplicar las sanciones contempladas en su manual de convivencia cuando las acciones en medios digitales de sus estudiantes afecten la dignidad de sus compañeros -incluso si las mismas ocurren extramuros-, como ocurrió en este icónico caso revisado por la Corte Constitucional, en el cual un estudiante, mediante engaños y chantajes, solicitaba imágenes íntimas a sus amigas para luego compartirlas en redes sociales.

Casos como este, en los que menores de edad pueden ser gravemente sancionados e incluso incurrir en delitos por usar las redes sociales para abusar, insultar, engañar o acosar sexualmente a sus compañeros, reafirma la gran responsabilidad que tienen diferentes sectores del Gobierno de fomentar estrategias y programas dirigidos a instituciones educativas, alumnos y padres de familia, para que comprendan el alcance de sus acciones en el mundo virtual y los riesgos a los que se enfrentan al acceder a Internet.

El Ministerio TIC, mediante su programa En TIC Confío (www.enticconfio.gov.co), ha sido pionero en esta fundamental labor de educar a la comunidad sobre el uso responsable de Internet. A través de esta iniciativa, hemos promovido el uso seguro de las TIC para prevenir sus riesgos asociados, como el grooming, el sexting, el ciberacoso, la ciberdependencia y el material de abuso sexual infantil. Este programa, que ha sido reconocido como pionero, lleva a cabo campañas masivas para explicar estos riesgos, sin dejar de lado el mensaje de que Internet es una herramienta poderosa, con inmensas oportunidades para mejorar nuestra calidad de vida.

Desde su inicio en 2011 hasta hoy, En TIC Confío ha llegado a más de 12 millones de personas, tanto de manera virtual como presencial, por medio de cátedras en colegios y otras instituciones. Entre los principios que promovemos con la iniciativa están: no hagas en el mundo virtual lo que no harías en el real (como enviar imágenes intimas a extraños); piensa antes de compartir (para no lastimar a otros con tus acciones); busca apoyo de personas de confianza si eres víctima, y denuncia ante las autoridades todos los delitos en línea.

En las charlas de En TIC Confío que dictamos en los colegios de todas las regiones del país solemos dar un ejemplo para ilustrar que es nuestro deber acompañar a nuestros niños y jóvenes en el uso responsable de las TIC: así como no dejaríamos que los niños crucen la calle sin supervisión o ayuda de un adulto, no debemos permitir que usen Internet sin nuestra guía.

El mundo virtual tiene grandes ventajas, pero los riesgos que se derivan de su uso irresponsable son inmensos. El actuar indebido en las redes sociales (como Whatsapp, Snapchat o Facebook) puede conllevar a sanciones de tipo penal. De hecho, la sentencia de la Corte Constitucional ilustra muy bien este punto: el menor que difundía imágenes íntimas de sus compañeras seguramente no sabía que, mediante su conducta, podría estar incurriendo en el delito de Pornografía Infantil. En su defensa, su acudiente, alegaba que esta es una práctica común, sin imaginarse que su hijo ahora posiblemente tendrá que enfrentar una investigación penal.

Estamos convencidos de que casos como este se pueden prevenir. La línea divisoria entre el mundo digital y el mundo físico es cada vez más tenue y nuestra infancia está cada vez más expuesta. Por esto, el Gobierno, las instituciones educativas y los padres de familia, debemos hacer de este asunto una prioridad y acompañar a los niños y jóvenes en el mundo virtual. Así podremos responder contundentemente a los retos que puedan surgir en un mundo en constante evolución como en el que vivimos.

 

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