Batallas por ganar

Necesitamos honestidad intelectual y responsabilidad para evitar el reciclaje de las violencias de siempre.

Sería más fácil declarar perdidas la lucha contra las drogas, las batallas contra la corrupción electoral y la empresarial, la de los inmigrantes y su abordaje maniqueo por parte de Estados Unidos y gran parte de Europa, la de los asesinatos selectivos y sistemáticos de líderes sociales en Colombia, solo para mencionar las más visibles. Pero no las podemos perder. Sería condenar anticipadamente a las nuevas generaciones. Incluso negarles la oportunidad de que sean ellas las que encuentren salidas de largo plazo.

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