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Dónde está la bolita
¿Dónde está la bolita?

El blanco del centro

Independiente de quién gane, el centro busca crear un hecho político que será relevante si logra que el voto en blanco saque un resultado relevante.

En dos semanas medio país elector pasó de preguntarse por quién votar en primera vuelta a cómo votar en segunda: si por un candidato o por el voto en blanco que ha pasado a ser, con fuerza, el refugio de quienes no quieren a Gustavo Petro ni a Iván Duque.

El debate sobre el voto en blanco no tendría hoy tanta importancia si el centro –Fajardo—hubiera pasado a segunda vuelta.

Por su cuenta se ha dado un interesante y productivo debate entre personas de centro y un desagradable ataque desde la izquierda petrista contra quienes prefieren no estar con ninguno de los candidatos.

“Hay algo reconfortante al ver cómo actúan los colectivos petristas en Twitter, insultando en gavilla a los del voto en blanco. Me confirman en mi decisión: así gobernarían”, ha puesto en un trino el escritor Héctor Abad en replica a los insultos que ha recibido.

Pero, además, al haber quedado solo dos opciones completamente opuestas en segunda vuelta, esta vez, a diferencia de hace cuatro años, cuando izquierda y centro hicieron causa común por la paz y apoyaron la reelección de Santos, las dos vertientes han tomado caminos diferentes que muy seguramente beneficiarán a Duque.

Asi mismo, el voto en blanco no solo ha alejado a izquierda y centro sino que además ha dividido a este. Al camino del blanco, abierto por Fajardo, se han unido Humberto de la Calle, Jorge Robledo, Héctor Abad y antiguos petristas como Carlos Vicente de Roux, mientras otros afines a Fajardo se han ido con Petro más por temor a la derecha y al revés de la paz que por fervor petrista.

Antonio Navarro, Angélica Lozano, y columnistas como Rodrigo Uprinmy, Salomón Kalmanovitz y Patricia Lara se han pasado para su lado.

“Por ahora expreso mi voto con poco entusiasmo, pero espero que Petro logre incrementarlo” (…) escribió Uprimny. Desde las dos orillas se acude al argumento del miedo: mientras Petro y quienes lo apoyan advierten que el triunfo de Duque es elegir al establecimiento que se ha opuesto a las reformas, rodeado de la corrupción, los partidarios del voto en blanco advierten sobre los riesgos del autoritarismo y de una apuesta incierta por el modelo de desarrollo del país.Independiente de quién gane el 17 de junio, es un hecho que el centro se la juega sin candidato en búsqueda de crear un hecho político que será relevante si logra que el voto en blanco saque más de 2 millones, lo cual es muy probable como lo revelan las primeras encuestas hechas después de primera vuelta que lo ponen por encima del 10%.

De lograrlo, estarían enviando el mensaje de que hay un sector importante de la sociedad que no está dispuesto a aceptar desbordes del próximo gobierno.

Apuesta riesgosa para un sector ciudadano que busca consolidar una tercera vía para las elecciones locales.

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