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La "salvaje" frontera con Panamá

Migrantes ilegales, narcotráfico y corrupción construyen el muro natural que separa el centro de Suramérica.

Frontera con Panamá /

Tráfico nocturno

Lo que tan evidente era hace unos meses, ahora se oculta en la noche y la selva fronteriza con Panamá.

Miles de migrantes atraviesan países enteros, pero nada se compara, con el Tapón del Darien, lo dicen quienes fueron ilusionados y volvieron capturados.

"Muchos mueren en el intento, la selva, los animales o delincuentes son apenas una parte del peligro, hasta encontrarse con la Guardia de Panamá es riesgoso", señala un autodenominado guía del cruce en la frontera.

Africanos, ecuatorianos, venezolanos y cubanos, se reúnen en Turbo, Antioquia, pagan un viaje en lancha hasta Capurgana, el majestuoso corregimiento de Acandi, Chocó, para escribir el capítulo más tenebroso de su viaje.

"Capurgana es apenas la primera parte de la travesía por el sueño americano, allí se esconden del día para salir de noche a cruzar la frontera, desde que la cerraron lo hacen a como de lugar", explicó Yolvys De La Cruz Morales, un periodista lugareño que conoce muy bien la situación de los migrantes.

El paso

Arranca como una caminata ecológica y se convierte en una peligrosa ruta que no discrimina niños, abuelos o mujeres en embarazo, a todos castiga por igual.

En Capurgana hasta la Policía sabe donde queda ese laberinto en medio de la selva que hace innecesario vigilar la Frontera, atravesarlo es igual a un suicidio.

"Los peligros son apenas evidentes, a la selva se meten y nada garantiza que lleguen, porque aveces los dejan tirados, incluso en el mar".

Hasta ocho días puede durar el trayecto guiado por jóvenes colombianos que se volvieron expertos en el manejo de la selva, aún así no garantiza que todos lleguen a su destino.

Las tarifas

Los llamados "coyotes" cobran en dólares, hasta 250 por cruzar a pie, 150 en lancha, pero el riesgo en mayor, hace dos semanas naufragó una embarcación y varios ocupantes fallecieron.

El recorrido es largo y los "coyotes" colombianos ahora no se arriesgan, se remiten a dar indicaciones a personas que no saben español y que nunca se enfrentaron a semejante selva. 

"Los migrantes llegan con maletas grandes, chaquetas, mucha ropa, todo eso se va quedando en el camino, no pueden el cuerpo no aguanta cargar más que su propio peso en esa trocha", explicó un funcionario de Migración, que guarda su nombre pero el descontento ante la falta de apoyo desde Bogotá a este problema.

Los precios se pactaron desde el inicio del viaje, generalmente en Ecuador, así como la forma de contacto y pago. De día no se cruza palabra, la noche estoy cómplice del tráfico.

No hay cama para tantos

La alcaldía de Acandí en Chocó hace lo que puede, pero en corregimientos como Sapzurro los migrantes, en ocasiones, superan en número a los habitantes.

Fanny Medina, secretaria de bienestar social, aseguró que por razones humanitarias no pueden ignorar a los migrantes que se desbordan en andenes y parques, muchos niños, con problemas de salud.

"Tenemos que atenderlos, no podemos pasar de largo el problema es que el presupuesto no incluye tantas personas, hay que estirarlo demasiado".

La Policía también trabaja en controles pero el asunto supera la capacidad institucional. Además hay otros asuntos de seguridad en una región estratégica para el tráfico de drogas

Muchos migrantes que llegan a Panamá pero los detienen, terminan en la frontera nuevamente a su suerte. No los entregan a Migración y en ocasiones permanecen hasta seis meses en territorio colombiano.

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