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Las Farc lograron cambiar balas por votos

El pasado 11 de marzo los excombatientes de las Farc participaron por primera vez en unas elecciones después de la firma del acuerdo de paz.

Pese a la incertidumbre sobre si Iván Márquez llegará o no al Senado, las Farc ya tiene cartas para jugar en el Legislativo. En el Senado, sin contar a Márquez, deben estar: Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Sandra Ramírez y Victoria Sandino.

En la Cámara pasa algo similar. Jesús Santrich no podría llegar, pues está capturado por presuntas relación con el narcotráfico y no hay claridad sobre el futuro de esta curul. Jairo Quintero (Santander), Marco Calarcá (Valle del Cauca), Olmedo Ruíz (Antioquia) y Byron Yepes por Bogotá si estarán en esa corporación.

Estas 10 curules tendrán una duración de ocho años mientras el nuevo partido político consolida su ideología para conquistar adeptos en las urnas. Sin embargo sí tuvieron que llenar una serie de requisitos para solicitar la personería jurídica, trámite que ya se completó, al Consejo Nacional Electoral.

Aunque durante muchos años hayan estado en las montañas de Colombia como un grupo alzado en armas, muchos de los exguerrilleros tienen formaciones académicas y políticas, por ejemplo, en la JUCO lo que les permitiría adelantar su trabajo legislativo.

La tarea no será nada fácil, sobre todo en medio de la polarización que hay en el país por su llegada a la democracia ya que muchos consideran que deben pasar primero por la JEP antes de hacer política. Unos días después de tomar posesión de sus curules (20 de julio de 2018) se posesionará el nuevo presidente de Colombia y el ajedrez político podría cambiar radicalmente y es ahí en donde tendrán que demostrar su verdadera intención de paz y de luchar con ideas para hacer los cambios que han propuesto para ser debatidos en el legislativo.

Mientras que en el Congreso aún hay temas que están en veremos en materia de implementación del acuerdo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) dieron su salto al partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC). Sí, ese es el nombre de la colectividad con la que los excombatientes aterrizaron en la democracia colombiana para cambiar definitivamente las balas por los votos.

Aunque, en su momento, el propio presidente Juan Manuel Santos calificó como un error que se haya conservado la sigla de FARC, lo cierto es que esta organización, ahora política, ya tiene estructurada toda su estrategia política para participar en las elecciones de 2019. Aunque tuvieron la intención de estar en la contienda presidencial Rodrigo Londoño por problemas de salud tuvo que declinar.

Lo cierto es que ya tienen 10 curules en el Congreso y aunque eran fruto del acuerdo debían ir a las urnas y por eso el pasado 11 de marzo, cuando se hicieron las elecciones al legislativo, fue un día histórico porque después de 50 años de guerra participaron por primera vez en una jornada electoral. Era de esperarse que no tuvieran el respaldo de la ciudadanía y a pesar de que hicieron campaña eso no sería suficiente para revertir el efecto de la guerra en Colombia.

Las cosas no fueron nada fáciles porque a dos días de las elecciones les entregaron un cheque  cruzado con el dinero de adelantos que reciben los partidos para realizar la campaña, es decir que los recursos se demoraron más de lo normal. Adicionalmente tuvieron dificultades para abrir una cuenta bancaria porque el representante legal estaba en la Lista Clinton, pero esa es la democracia y esa fue la bienvenida.

La transición de la FARC del conflicto a la política ha consolidado el proceso de paz, pero no ha estado exenta de obstáculos, algunos de los cuales dejaron a la FARC en desventaja con respecto a otros partidos políticos. Un informe la ONU señaló detalladamente los problemas que hubo en la campaña y los problemas para inscribir candidatos. Sin embargo el objetivo se logró y entraron a la política.

Por ahora, mientras la implementación avanza, algunos integrantes de este movimiento político están recorriendo el país para explicar su plataforma  política e intentar buscar votos para las próximas elecciones regionales que se harán en 2019.

Lo cierto es que las Farc volvieron a la política, y aunque sus resultados electorales no fueron buenos, no se puede negar el logro de que sus votos sean más importantes que sus armas en desuso y el tiempo dirá si tuvieron éxito en este nuevo camino.

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