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El primer error que se cometa va a ser el último: desminado humanitario

Caracol Radio estuvo en Inírida, Guaínia, uno de los 37 municipios declarados libres de minas antipersona en Colombia.

Mina Antipersonas /

Inírida, Guainía, junto a otros 36 municipios fue declarado libre de minas antipersona, con estos, en total 225 territorios de 673 quedaron libres de estos explosivos. 

Caracol Radio estuvo en la zona donde el Ejército Nacional, a través de la Brigada de Desminado Humanitario arriesga su vida a diario para limpiar estos explosivos. 

La encargada de la unidad, la Teniente Laura Melisa Martínez, explicó que el proceso de desminado humanitario tiene 3 fases, “lo primero que hacemos es un estudio no técnicos, un diagnostico al terreno, revisamos que está generando amenaza a la población y delimitamos las áreas”. 

“Luego hacemos unos estudios técnicos, entramos con caninos y nuestra parte mecánica junto a los desminadores y empezamos a ubicar las minas antipersonales, para luego destruirlas”, precisó. 

En Cada operativo intervienen alrededor de 12 desminadores, un líder y un enfermero capacitado y acreditado. 

Señaló como todas las minas antipersonal son diferentes, “hay unas que son netamente de metal, hay otras químicas, hay otras que tiene sus partes plásticas, dependen del lugar y la fabricación”. 

La teniente Martínez tiene 25 años y explica que escogió ser desminadora luego de estudiar la secundaria, esto la llevó a entrar a la Fuerza Pública cuando salió de su colegio. 

“Me enamoré de lo que era trabajar con la gente, llegar a comunidades como acá como Inírida, que mucha gente no conoce, ni viene, pero que tiene mucho para mostrar, siempre he pensado en ayudar y servir para mi país y es lo mejor, esta es una manera de hacerlo”, consideró. 

Nos confesó que al momento enfrentar una mina solo piensa en las personas que pusieron estos explosivos, “en por qué hicieron esto, por qué nos hacemos daño a nosotros mismos y lo único que pienso es en poder destruirla y que no genere más riesgo”. 

Por su parte la teniente Jésica Molina, encargada de otra unidad, sabe que no pueden cometer errores. 

“El temor existe, ya que el desminado humanitario no es una labor contrarreloj, sino es paso a paso, el primer error que se cometa va a ser el último, pero siempre encomendados de Dios y cumpliendo con los estándares”, manifestó Molina.

En la zona trabaja con la unidad canina el teniente Fabián Espinosa, quien junto a su compañero ‘Polaco’, un Pastor Belga que lleva un año detectando minas antipersona, arriesgan sus vidas para que comunidades como Inírida puedan volver a caminar tranquilos en el campo. 

“Es como un amigo, como un lanza, como un compañero que nosotros tenemos, me da un tipo de temor que de pronto caiga en una mina, pero así como somos entrenados, ellos también han sido capacitados y confiamos en la capacidad que ellos tienen”, señaló el teniente Espinosa. 

La comunidad reconoce la labor de quienes están retirando estas minas, Adelmo Jiménez, líder indígena de la zona, perdió su pierna hace 15 años, ahora es un ejemplo de reconciliación. 

“Si uno ve que hay arrepentimiento y que dicen no vuelvo a cometer esa clase de actos, uno también pone de su parte, están arrepentidos, pues yo también los puedo perdonar, que olvidar no se puede olvidar, pero perdonar si, desde lo más profundo del corazón de uno si los puede perdonar”, consideró está víctima de las minas.

 

Como Adelmo Jiménez, la comunidad de Inírida agradece que ahora puedan caminar tranquilos sin el fantasma de las minas antipersona y esperan que esta realidad pronto se pueda vivir en todo el territorio nacional.

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