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El negocio ilegal de las drogas en las universidades

Más de 300 centros educativos, colegios y universidades, están en lista para ser intervenidos por la Fiscalía.

Caracol Radio indagó en el millonario negocio del tráfico de estupefacientes en los llamados entornos escolares y estableció que las drogas están en los pasillos, parqueaderos, zonas aledañas y hasta en los salones de clase, incluso con profesores y rectores vinculados.

Matriculas abiertas

La Fiscalía tiene identificadas las modalidades que usan los traficantes para meterse en las universidades. La principal es contaminar estudiantes para que se encarguen de ofrecer la droga; la segunda, inscribir en programas académicos a sus cómplices, infiltrarlos en las universidades para que vendan y lleven información a las bandas.

En los operativos que adelantó la Fiscalía en cinco ciudades del país y en 27 universidades, los capturados eran estudiantes y la droga incautada estaba en los espacios de la entidad educativa.

Hace un año los investigadores encontraron casi una tonelada de cocaína en un salón de la Universidad de Antioquia, no hubo capturados pero fue el inicio de una gran investigación que tiene una docena de capturados.

A recreo

El consumo de drogas en los entornos escolares contrario a la versión que llega a los padres de familia, ocurre a plena luz del día y bajo la mirada del personal de seguridad de estas instituciones.

La Fiscalía tiene videos y seguimientos que dejan en evidencia la forma de delinquir de las bandas. Aprovechan las jornadas académicas de mayor afluencia y cuando la población estudiantil es más joven, se convencen con mayor facilidad.

Se meten en parqueaderos, zonas comunes, baños, salones de clase, auditorios y pasillos para hacer el intercambio de dinero por droga. Los falsos estudiantes no entran a clase, se la pasan en los alrededores y pendientes de captar más clientes, la tarifa y la meta diaria se cumple con suficiencia.

Ofrecen la droga, la distribuyen y comparte como si fueran vasos con agua. Los intermedios de clase, los descansos y hasta las fallas de profesores son excusas para sacar de la maleta las drogas y consumirlas a la vista de todos: compañeros, docentes y hasta policías que rondan los centros educativos.

Cómo operan

La variedad de drogas que transitan por las Universidades es digna de una red criminal a gran escala. El menú toxico incluye Lcd, marihuana, drogas sintéticas, popper, cocaína, éxtasis y todo lo que resulte fácil, económico y rápido de consumir.

Pero la curiosidad de los jóvenes por experimentar cosas nuevas, es una facultad que conocen bien los delincuentes y que aprovechan para ofrecer productos supuestamente novedosos pero que resultan ser una mezcla peligrosa de sustancias.

En agendas, hojas de cuadernos, pequeñas bolsas, esferos y dispositivos electrónicos, los traficantes comparten las drogas con los estudiantes, aunque en ocasiones, ni siquiera se toman la molestia de disimular el negocio criminal.

La facilidad para camuflarse entre cientos de estudiantes y algunas consideraciones a través de la dosis personal, hace que para directivos de universidades el trabajo de identificación y denuncia resulte difícil, por eso acuden a la investigación judicial.

El problema se expandió por todo el país, el tráfico de drogas en las universidades es la facultad con más estudiantes inscritos. Algunos obligados, otros sometidos o convencidos, pero todos enredados por los traficantes.

En las investigaciones de la Fiscalía hay 300 centros educativos listos a intervenir, aunque reconocen que el nivel de infiltración en las universidades es tan grande que hace casi imposible extirpar ese mal.

La Fiscalía identificó estudiantes, profesores, personal de seguridad y hasta policías que en los alrededores de los centros educativos, se hacen los “ciegos” para permitir que el tráfico funcione sin dificultad.

Antes de la U

Los colegios son escenarios que tienen en alerta a la Fiscalía. Las bandas de traficantes llegaron hasta estudiantes de primaria para iniciarlos en una carrera adictiva.

Los hijos de familias dedicadas al comercio ilegal de drogas, menores de edad, con acceso a los colegios, son los primeros en ofrecer a sus compañeros las sustancias de forma gratuita.

La Fiscalía identificó que las organizaciones criminales acudieron a la combinación de drogas como Lcd con dulces y bebidas, para incentivar el consumo en los niños. Hasta acomodaron las drogas en particulares figuras de chupetes que parecen simples dulces, indetectables para las autoridades, padres o profesores.

Otras combinaciones psicoactivas más criollas incluyen hasta brownies contaminados que entregan a los niños, en este caso fue una profesora la capturada por ofrecer la droga a sus estudiantes.

En la calle y en los alrededores de los colegios, es común ver a vendedores ambulantes, son ellos, en buena parte, según la Fiscalía, quienes guardan la droga y la reparten a sus pequeños distribuidores.

Por drogas en los colegios los investigadores capturaron hasta un rector de una institución. Su alianza con las bandas permitió que en el plantel las sustancias se incluyeran en las loncheras.

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