'Cuando se perdona, se libera el corazón': Iglesia Católica

Hay que dejar la ira y el odio, es hora de acabar con la violencia como instrumento equivocado para imponer justicia, dicen los obispos colombianos.

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La Iglesia Católica de Colombia llamó este Viernes Santo a todos los colombianos a practicar la misericordia como el camino cierto para lograr, de una vez por todas, la reconciliación nacional.

Primera palabra: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

En el Sermón de las Siete Palabras, emitido por Caracol Radio, el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Villavicencio, monseñor Óscar Urbina Ortega, recordó las palabras del papa Francisco durante su visita a Colombia en septiembre del pasado año 2017, cuando le dijo a los feligreses: Déjense reconciliar con Dios.

“Nos falta reconciliarnos, abrir los caminos del perdón, dejémonos reconciliar”, dijo el prelado católico y añadió que “la historia del perdón no se agota. Hay que practicar la misericordia para recobrar la paz”.

Y añadió en su mensaje que “cuando se perdona, se libera el corazón”. No es olvidar, sino mirar con nuevos ojos, que nos permita superar la ira y aliviar el corazón, dijo el arzobispo de Villavicencio.

Segunda palabra: Yo te aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso.

En el mensaje de la segunda palabra, a través de Caracol Radio, habló el obispo de Pereira, monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, quien pidió a los colombianos alejarse del resentimiento, la ira y el odio.

El religioso recordó el pasaje bíblico del buen ladrón, quien tras llevar una vida azarosa finalmente encontró que los métodos violentos fueron inútiles, pues en vez de darle libertad y vida lo llevaron a la esclavitud y la muerte.

Lamentó que en Colombia persista “un mar inundado de corrupción organizada y enquistada en estructuras públicas y privadas”. Dijo que el narcotráfico, la corrupción, la minería ilegal y otros delitos mueven enormes cantidades de dinero que alimentan la violencia, la destrucción y la muerte.

Pero hay que arrepentirse como el buen ladrón del evangelio y acudir a Jesús para que nos purifique del pecado y nos haga verdaderos hijos de Dios, añadió monseñor Corredor Bermúdez.

Tercera Palabra: Mujer he ahí tu hijo, he ahí a tu madre

El obispo de Florencia, monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, destacó el valor de la mujer que, como la Virgen María, estuvo con el Salvador desde su concepción hasta los últimos instantes de su ministerio en la tierra.

En su mensaje hizo énfasis en el papel formador de las madres, para garantizar que los hijos sigan el camino correcto del bien, a través de la fe. “La paz se dará cuando aprendamos de Jesús y poseamos sus mismos sentimientos.”, anotó

Precisamente monseñor Mejía Giraldo pidió a los colombianos crecer en la fe, tarea en la que destacó el papel de la mujer para fomentar y fortalecer los valores. Resaltó que las mujeres colombianas deben ser las grandes artesanas de la paz y a través de sus enseñanzas, destacar el valor de la vida y rechazar de manera rotunda lo que se opone a ello, el aborto y la eutanasia.

Cuarta Palabra: Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?

Jesús no nos abandona, pero los seres humanos sí somos capaces de abandonar a Dios, en su reflexión de la cuarta palabra monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo de la ciudad de Quibdó.

En su mensaje, lamentó el daño y el abandono que la humanidad ha hecho al Medio Ambiente, el abandono a que son sometidos los jóvenes, el dolor de los migrantes abandonados por sus gobernantes y por los extraños,

El religioso hizo un llamado a los colombianos a acoger a los migrantes venezolanos, que han sido abandonados por su gobierno y, muy frecuentemente, también son abandonados por otras sociedades a través de la indiferencia y la falta de apoyo para que rehagan sus vidas.

Quinta Palabra: Tengo sed

El obispo auxiliar de la ciudad de Cali, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, lamentó la dureza del corazón de los humanos, que optan por una vida ajena a los valores, al camino de la honestidad.

En su mensaje a través de Caracol Radio pidió a los colombianos un valiente compromiso en favor de los más vulnerables. “Hay que romper las barreras de la indiferencia”, señaló el religioso, en referencia a la necesidad de apoyar a quienes han llegado a Colombia agobiados por el abandono y la persecución en sus países, en tácita mención a Venezuela.

También dijo que debemos volver los ojos a las víctimas que ha dejado y sigue dejando la historia de dolor de la nación, azotada por años de violencia

Y pidió acercarnos a las mujeres violentadas, a los niños abusados e incluso a los asesinados aun en el vientre de sus madres.

Sexta palabra: Todo está consumado

Monseñor Orlando Olave Villabona, obispo de la ciudad de Tumaco, llamó a los colombianos a seguir adelante con el proyecto de Jesús, que entregó todo por la salvación de los seres humanos.

En su mensaje a través de Caracol Radio, el obispo de Tumaco dijo que con su muerte, Jesús inauguró el periodo de la salvación. Y relató que la frase pronunciada en la cruz, “todo está consumado”, no es una expresión de pesar ni resignación, sino la de alguien que descubre en su vida su misión se ha cumplido cabalmente.

Ahora su proyecto de amor y de salvación debe ser continuado por nosotros, expresó.

Séptima Palabra: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu

El obispo de la ciudad de Santa Rosa de Osos, Antioquia, monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, lamentó que la sociedad colombiana esté confundiendo el camino y prefiera entretenerse con la vanidad de las cosas efímeras.

En su mensaje dentro del Sermón de las Siete Palabras, emitido por Caracol Radio, dijo que la tecnología y el afán de tener, nos roba la esencial de la convivencia humana.

Relativizamos los valores esenciales de nuestra existencia, atentamos contra el don de la vida, nuestro egoísmo no nos permite ver las grandes obras de la humanidad, hemos puesto la riqueza y el deseo de poder por encima del bien común, afirmó el prelado católico. Y denunció que la violencia, la envidia, el odio y el rencor campean en un nuestra patria.

Abogó para que logremos un corazón grande, capaz de comprender las necesidades de todos y especialmente las de los más pobres.

Finalmente hizo votos por un país justo y equitativo, con un rostro más humanos, donde respetemos la dignidad de las personas y la grandeza de la vida.