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El Prismático
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Los relatos de Venezuela

Venezuela es uno de los países que más contamina los debates políticos fuera de sus fronteras. Sucede en América y en Europa.

Venezuela es uno de los países que más contamina los debates políticos fuera de sus fronteras. Sucede en América y en Europa. Pero atribuir la percepción internacional de lo que allí ocurre a los intereses de lo que la retórica antiimperialista suele calificar de élites no solo no resuelve los problemas de los venezolanos, sino que demuestra la pobreza del relato del régimen. La deriva del Gobierno de Nicolás Maduro ha dejado por el camino casi todos los matices y el chavismo es sin duda el principal, probablemente el único, responsable de su imagen. El oficialismo recurre a la guerra económica para justificar la gravísima crisis que golpea a los ciudadanos, se escuda en el bloqueo financiero, rechaza las sanciones de las instancias internacionales. Sin embargo, lo que se diga o se haga en Estados Unidos, en Colombia, en Bruselas o en España tiene bastante menos importancia de lo que se ha decidido hasta ahora en Caracas. Maduro se ha asegurado el control de todos los resortes del poder, ha maniobrado para dominar los tiempos de la contienda política, ha debilitado a la oposición. El drama de Venezuela, en definitiva, es una consecuencia de sus decisiones. El enemigo exterior es sobre todo una fórmula de propaganda que le queda a los simpatizantes chavistas que aún tratan de convencer, o auto-convencerse, del éxito de la revolución bolivariana.

Esta semana Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información, ha viajado a España para tratar lavar la imagen del Gobierno. En la ejemplar entrevista que le hizo el subdirector de EL PAÍS Miguel Jiménez, el responsable de las negociaciones con la oposición achaca la falta de acuerdo en la mesa de República Dominicana a unas supuestas presiones de Colombia y Estados Unidos. Rodríguez evita la autocrítica y defiende los logros de Hugo Chávez y de Maduro. “Venezuela es el país menos desigual de todo el continente”, asegura.

Como siempre, todo depende de cómo se miren los datos. Reducir la desigualdad universalizando la pobreza no parece precisamente un logro. Pero el chavismo, en cambio, sí parece determinado a insistir, empezando por el intento de persuadir al mundo de que las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo serán libres y ofrecerán garantías.

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