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El derecho a morir dignamente no solo es la eutanasia: Corte Constitucional

La Corte emitió una sentencia aclarando las tres formas que deben ser respetadas para proteger el derecho a la muerte digna.

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La Corte Constitucional, con ponencia del magistrado Antonio José Lizarazo, estableció que el derecho a morir dignamente tiene múltiples dimensiones, y no solo consiste en la eutanasia: “se trata de un conjunto de facultades que permiten a una persona ejercer su autonomía y control sobre el proceso de muerte, e impone a terceros límites respecto a las decisiones que tomen en el marco del cuidado de la salud”.

Son tres, explica, las dimensiones que deben tener en cuenta el sistema de salud a la hora de garantizar los derechos fundamentales de las personas: el primero, es el procedimiento de eutanasia que es para las personas con enfermedades terminales, que sufren de intensos dolores y la solicitan por sí mismos o por interpuesta persona el procedimiento.

La segunda, es la ‘Limitación del esfuerzo terapéutico o readecuación de las medidas asistenciales’. Esta dimensión, explica, es para las personas que padece una enfermedad en estado terminal o crónico, degenerativo irreversible, con alto impacto en su calidad de vida y que por sí mismo o interpuesta persona desiste anticipadamente de tratamientos médicos que no le surten efecto. Es decir, cuando se deja un tratamiento para que el proceso de muerte siga su curso natural.

Y tercero, son los cuidados paliativos, que son los cuidados que se deben brindar para mejorar la calidad de vida del paciente y de su familia “a través de un tratamiento integral del dolor, el alivio del sufrimiento y otros síntomas, readecuación teniendo en cuenta aspectos psicopatológicos, físicos, emocionales, sociales y espirituales”.

El pronunciamiento del alto tribunal se da porque se sigue evidenciando la vulneración de derechos en estos procesos, como el caso de una joven de 23 años que llevaba ocho años en estado vegetativo permanente y a la que no se le practicó la eutanasia que pidió su madre.

De hecho dice la Corte, “el desarrollo de su enfermedad hacia la muerte se prolongó por el inadecuado tratamiento del caso por parte de las entidades, incumpliendo sus deberes en la garantía de derechos de la paciente, respecto a la readecuación de las medidas asistenciales y el suministro de los cuidados paliativos, razón por la que el daño que pretendía evitarse se consumó”.

La Corte también vuelve a hacer un llamado para que el Ministerio de Salud actualice la forma de proceder cuando hay un ‘consentimiento sustituto’ y al Congreso para que teniendo en cuenta estas disposiciones en un plazo de 2 años se regule el derecho fundamental a morir dignamente.

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