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CHILE ELECCIONES (Perfil)

Guillier, candidato ajeno a los partidos y continuador de la obra de Bachelet

Manuel Fuentes

Santiago de Chile, 16 dic (EFE).- El candidato oficialista a la Presidencia de Chile, el senador independiente Alejandro Guillier, se presenta a las elecciones encabezando una inédita candidatura ciudadana que apoyan los partidos de la Nueva Mayoría y que representa la continuidad del Gobierno de Michelle Bachelet "con elementos nuevos".

Este sociólogo y periodista de 64 años, ha desarrollado una campaña electoral atípica, marcada por una relación fría y tirante con las formaciones políticas que le apoyan, y sólo en el último tramo ha logrado revertir el distanciamiento con el oficialismo.

El candidato de Fuerza de la Mayoría defiende "un sistema más justo" en materia de educación, salud y pensiones, tres elementos que el ultraliberalismo económico implantó durante la dictadura (1973-1990) y que se han mantenido en manos del sector privado durante décadas.

"No estamos aquí para que unos pocos hagan utilidades. Estamos aquí para que la inmensa mayoría acceda a una forma de vida más digna, más progresista", proclamó en un último debate frente al candidato de la derecha, Sebastián Piñera, quien posee una fortuna de 2.700 millones de dólares fruto de sus negocios como empresario e inversor.

El perfil de Guillier le sitúa en las antípodas de los candidatos que la centroizquierda chilena -durante muchos años llamada Concertación- ha tenido desde la recuperación de la democracia, en 1990.

Es un personaje ajeno a los grupos de poder, no proviene de la elite dominante y no milita en ninguno de los partidos que le proclamaron como candidato.

Antes de incursionar en la política, Guillier gozaba de un gran popularidad como comunicador, pero en 2013 tomó la que considera "una difícil, pero certera decisión", abandonar el periodismo y la docencia universitaria para ser candidato independiente al Senado.

Con el respaldo del Partido Radical Socialdemócrata, Guiller se convirtió en senador por la región de Antofagasta, epicentro de la minería del cobre y destino de decenas de miles de inmigrantes llegados a Chile en los últimos años.

"Yo soy un independiente y los partidos lo tienen que asumir. Si no, que busquen un militante", declaró en julio pasado ante los cuestionamientos internos.

Convencido de que le han tocado vivir "tiempos en los que el dinero y la política no han tenido los límites necesarios para que gobernar sea un trabajo honesto", Guillier ha dirigido buena parte de su artillería dialéctica contra las grandes fortunas que controlan la economía de Chile, el país que encabeza la lista de los más desiguales de la OCDE.

Y en ocasiones ha levantado ronchas, como cuando hace unos días anunció: "le meteremos la mano en el bolsillo a quienes concentran el ingreso, para que ayuden a hacer patria alguna vez, protegiendo a su juventud".

Por frases como ésta, los inversores y analistas financieros de la derecha le culpan de elevar la incertidumbre económica al mayor nivel de los últimos ocho meses.

Pero además de la animadversión de quienes le consideran un "Nicolás Maduro a la chilena", Guillier ha tenido que hacer frente a las críticas oficialistas por la manera en la que ha orientado su carrera a La Moneda.

El senador independiente fue designado candidato presidencial por seis partidos de la Nueva Mayoría, una decisión que no compartió la Democracia Cristiana, que optó por presentar una candidata propia, su presidenta, la senadora Carolina Goic.

Guillier rechazó entonces presentarse bajo el paraguas de los partidos y optó por reunir 33.000 firmas para que la suya fuese una candidatura ciudadana.

Convencido de que ésa es "la forma de hacer política en el siglo XXI", elaboró su programa de gobierno de forma inédita en Chile, otorgándole más peso a los movimientos ciudadanos y con escasa presencia de los partidos tradicionales.

Los sondeos que antes de la primera vuelta mostraban su estancamiento, la consolidación de Sebastián Piñera y el crecimiento de la candidata del izquierdista Frente Amplio, Beatriz Sánchez, vinieron a complicar las cosas.

Pero el pase al balotaje (por un estrecho 2,4 % de diferencia sobre Sánchez) y las encuestas que a día de hoy arrojan un empate técnico frente a Piñera le han hecho mejorar su posición como alternativa electoral.

Y en el último tramo de la campaña, ha recibido importantes apoyos, como el del expresidente uruguayo José Mujica (2010-2015), quien goza de gran prestigio y simpatía entre la ciudadanía chilena; el de las excandidatas presidenciales Beatriz Sánchez (Frente Amplio) y Carolina Goic (Democracia Cristiana), y el de los parlamentarios Gabriel Boric y Giorgio Jackson, exlíderes del movimiento estudiantil.

Habrá que ver si el sprint en los últimos cien metros de la campaña le alcance para cruzar la meta en primera posición.

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