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EEUU LIBIA

Exculpan de asesinato a libio por el ataque al consulado de EE.UU. en Bengasi

El libio Ahmed Abu Jatala, considerado por Estados Unidos el "cerebro" del ataque de 2012 contra su consulado en Bengasi, fue condenado hoy por delitos de terrorismo pero no por asesinato, como pedía la Fiscalía.

El caso se ventiló desde el pasado 2 de octubre en un tribunal del Distrito de Columbia, en Washington, en el que la Fiscalía insistió en que Jatala orquestó el ataque contra el consultado, donde murieron el embajador, Chris Stevens; el diplomático Sean Smith y dos contratistas de la CIA, Tyrone S. Woods y Glen Doherty.

El ataque, perpetrado el 11 y 12 de septiembre de 2012, supuso el primer asesinato de un embajador de EE.UU. en activo desde 1979.

Los doce miembros del jurado popular, que deliberaron durante cinco días, condenaron a Jatala, de 46 años, por conspiración para proporcionar apoyo material y recursos a terroristas, dar apoyo material a terroristas, destruir viviendas y portar un arma de fuego durante un crimen violento.

El jurado, sin embargo, exculpó al libio de las restantes catorce acusaciones que pesaban en su contra, incluidas las de asesinato, que eran las más graves que afrontaba y que le podía haber valido la cadena perpetua, al haber renunciado la fiscalía a la pena capital.

Por estos delitos, Jatala puede ser condenado a un máximo de 60 años de prisión.

Estados Unidos incluyó a Jatala en enero de 2014 en su lista de terroristas internacionales como miembro del grupo Ansar al Sharia, con presencia en Libia y vinculado tanto a la organización yihadista Estado Islámico (EI) como a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

Jatala fue capturado en Libia en junio de ese año en una operación secreta en la que no se registraron víctimas, y tres meses después, en octubre, el Departamento de Justicia le responsabilizó de varios cargos de asesinato y de apoyar a dicho grupo terrorista.

El libio se declaró no culpable pese a la insistencia de la Fiscalía de que él planeó los ataques, los puso en marcha, y dejó que el "trabajo sucio" lo hicieran otros.

El fiscal John Crabb, encargado del caso, relató durante el juicio que el embajador Stevens, lo mismo que Smith, murieron asfixiados por el humo que provocó el incendio del consulado. mientras que los dos contratistas de la CIA fueron volados por los aires por los morteros lanzados por los terroristas.

El Gobierno considera a Jatala cabecilla de Ubaydah Bin Jarrah, una milicia extremista de Bengasi que quería instaurar la sharía (ley islámica) en Libia y que, en 2011 se unió al grupo terrorista Ansar al Sharia, grupo al que EE.UU. atribuyó el atentado.

Sin embargo, su abogado defensor, Jeffrey Robinson, insistió en que Jatala es usado por los gobiernos de EE.UU. y de Libia como un chivo expiatorio para cargar con toda la culpa cuando, en realidad, existen otros "cerebros" que tramaron y ejecutaron los atentados contra el consulado y contra el edificio anexo de la CIA.

"Abu Jatala no es el cerebro de ningún ataque (...), es un hombre que el Gobierno libio y de Estados Unidos han decidido que debe ser culpado de la tragedia del ataque", afirmó Robinson en el juicio.

El ataque, que coincidió con el undécimo aniversario de los atentados de 2001 en EE.UU., se convirtió en una herramienta de los republicanos para desgastar al entonces presidente Barack Obama (2009-2017) y a su secretaria de Estado y posterior candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.

Los republicanos llegaron a abrir una investigación en el Congreso contra Clinton y concluyeron que no existían suficientes elementos para culparla de la tragedia.

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