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¿Cómo es un día normal para una exguerrillero?

Espacio Territorial Daniel Aldana, en Tumaco. /

Tras el proceso de dejación de armas que se realizó por parte de las Farc que fue pactado en el proceso de paz firmado en las Farc, comenzó la segunda fase de reincorporación a la vida civil por parte de los exmilicianos.

Las antiguas zonas veredales o zonas de concentración pasaron a ser Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, que no son más que el lugar donde deberían permanecer los exguerrilleros de las Farc para garantizarles seguridad y algunos beneficios del gobiern, como un salario mínimo básico durante dos años, un hogar digno y el impulso y asesoramiento de pequeñas microempresas productivas con el fin de que sean autosustentables.

Sin embargo, lo que se puede ver es que las promesas no han sido cumplidas del todo por parte del Gobierno, pues muchas zonas, por no decir todas, no están en un 100% de adecuamiento.

Sin embargo, gracias al SENA hoy los considerados ciudadanos pueden participar en cursos para culminar su primaria y bachillerato, para luego ser capacitados en oficios técnicos para que sean provechosos en su misma comunidad o para también poder generar productos que les brinden un sustento.

Por ello los ex militantes de las Farc comienzan su jornada muy temprano, cerca de las 6 de la mañana, se despiertan y tienen a diario una reunión con su líder o jefe de zona en un aula. Es ahí donde se distribuyen las funciones a realizar por cada uno de ellos.

Algunos sirven para proyectos específicos de autosostenibilidad para el espacio, como el sembradío de algún alimento o trabajan en la panadería o zapatería, otros sirven a la comunidad de una u otra forma, arreglando vías que por condiciones climatológicas se ven afectadas.

Estas tareas son realizadas hasta las 5 o 6 de la tarde.

Luego, estos exguerrilleros participan activamente de los cursos ofrecidos por el SENA, donde de lunes a viernes son capacitados.

Los fines de semana son otra historia. Se olvidan de sus trabajos y actividades regulares y poseen estructuras de ocio dentro de su mismo espacio: canchas de fútbol, volleyball, ping-pong, o, como en la ETCR de Agua Bonita, Caquetá, poseen una gallera.

Aunque despreciadas en las ciudades, las galleras son espacios culturales autóctonos del campo colombiano, muchos de los exguerrilleros escapan de su realidad en estos espacios, como muy seguramente usted lo hace yendo a cine o un restaurante.

Además, de ser un espacio de ocio, estas galleras se han convertido en un centro cultural para la comunidad en general. Según algunos ex militantes en la zona, muchos campesinos llevan sus gallos a estos espacios para verlos pelear y hacer apuestas.

Todo, según ellos, en un entorno de fraternidad y cordialidad, que no les impide beber alcohol y culminar el día sin ningún altercado.

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