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IBEROAMÉRICA ARTES ESCÉNICAS

Iberescena cumple 10 años de ayudas a la creación en las artes escénicas

El programa de cooperación iberoamericana Iberescena cumple 10 años y lo celebró hoy en Madrid con varias mesas redondas para explicar sus ayudas a la creación en las artes escénicas.

En una intensa jornada celebrada en el Teatro Valle Inclán de la capital española, decenas de dramaturgos, actores, bailarines, artistas del circo y de la performance tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano este programa que desde su creación ha repartido más de 1.300 ayudas.

Guillermo Heras, responsable del programa, explicó a Efe que durante esta década de vida, Iberescena y los 14 países iberoamericanos miembros han invertido más de 10 millones de euros (11,7 millones de dólares) para coproducciones, festivales y residencias para creadores.

"Los cambios -en las artes escénicas- no se producen por un programa sino por una evolución de muchos años", apunta Heras para hablar del peso que el programa tiene en la región, del que sí asume que ha supuesto un cambio "sobre todo en los países más pequeños".

Heras tiene claro que el hecho de que este proyecto naciera de una Cumbre Iberoamericana de presidentes y jefes de Estado (la de 2006 en Uruguay) convierte a Iberescena en un algo distinto.

"Más allá de la cantidad de ayudas, hay que ver lo que ha creado de unión interna entre nosotros y también para entender al otro, para poder creer que es factible este sueño de circulación de las obras por toda Iberoamérica, algo que es muy difícil por las distancias y las giras", indica.

En ese sentido, afirma que esas "utopías" solo "se van a poder cumplir si el programa sigue creciendo, y no solo económicamente sino también políticamente".

"Me preocupa que haya países que están en el programa y no tienen ayudas internas a sus creadores, es algo contradictorio", reclama antes de advertir de que si las contribuciones de los países no aumentan, Iberescena "morirá del éxito".

Así, cada vez se presentan más proyectos pero con el mismo dinero. "Es un programa gubernamental, no va a funcionar solo con la voluntad de la profesión, el futuro va a depender de ese compromiso político".

Por su parte, el dramaturgo español Alberto Conejero, quien recibió una ayuda de residencia a creadores en Ushuaia (Argentina) hace seis años para terminar de escribir la obra homónima, afirma que dicha ayuda significó un "ariete fundamental" para terminar el texto.

"Ushuaia era un texto que estaba muy incipiente, necesitaba la vivencia física del espacio, estar allí. Sin Iberescena no habría nada del frío, ni de esa idea del límite geográfico, de la vivencia de estar perdido que era fundamental para el protagonista", recuerda en una entrevista con Efe.

Insiste en que "hay que aplaudir que existan este tipo de iniciativas que están premiando no un producto cerrado, sino la oportunidad de crear, que no vayamos tanto al exhibir sino a trabajar, a realmente arriesgar con el viaje".

"Para un joven es una oportunidad única, es una ayuda de las preciadas y preciosas que tenemos y que hay que defender, dar difusión y estar agradecido siempre", subraya.

Esa opinión la comparte también la coreógrafa Carmen Werner, quien, tras 30 años en el mundo de la danza, ha trabajado en varias ocasiones con el programa, que considera "muy positivo" porque "te permite entrar en contacto con gente de la que conoces su trabajo y ellos conocen el tuyo".

"En las coproducciones aprendes muchísimo, todas las partes aprenden, se crea un intercambio de lenguaje, de formas de vida y de creación", describe.

Werner también está convencida de que Iberescena, tras esta década de trabajo, "lleva muy buen camino": "está tirando para adelante, cada vez hay más solicitudes y más gente se anima a pedirlas. Es una oportunidad estupenda".

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