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Dónde está la bolita
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Los costos (políticos) de la JEP

La ruptura con Cambio impone al presidente Santos replantear el tema de su sucesor.

Con la aprobación de la ley reglamentaria de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), en comisiones primeras, el gobierno Santos gana un pulso político, pero pierde un aliado. Sus consecuencias, sin embargo, pueden verse en el mismo Congreso y en la campaña de 2018.

Al haber logrado sacar adelante, por ahora, esta ley –clave para que opere la justicia alternativa que decidirá sobre las responsabilidades de quienes estuvieron involucrados en el conflicto: guerrilla, militares y civiles—la Casa de Nariño envía un mensaje de que aún tiene musculo político y que no depende de los votos de Cambio Radical que, como partido, ha quedado por fuera de la alianza de Gobierno.

Cambio Radical se retira del gabinete ministerial y de la coalición de Gobierno”, fue el anuncio del secretario general Alfonso Prada para notificar el costo de que no los hubieran acompañado en la votación de la noche anterior. 

La salida de Cambio estaba cantada desde hace meses con sus reparos a las normas para consolidar la paz, un tema con el que nunca se sintió cómodo –fue el único partido que no viajó a La Habana— y encontró en el trámite de la JEP y en la integración del Tribunal de la misma, la excusa para apartarse del gobierno en momentos en que la campaña empieza a tomar forma y a clarificarse las futuras alianzas electorales.

El Gobierno parece tener claras las cuentas de los votos necesarios para sacar adelante en plenarias de Cámara y Senado el proyecto de la JEP. Se trata de una apuesta de alto riesgo porque una cosa es manejar dos comisiones y otra el Congreso en su totalidad, sobre todo la Cámara, presidida por un representante de Cambio Radical que tiene las peores relaciones con el ministro del Interior. En votaciones anteriores en plenarias, con Cambio Radical como socio, ya había habido angustias. Hay congresistas de la U como David Name y Mauricio Lizcano o liberales como Viviane Morales o Sofía Gaviria que en estos temas de paz se comportan más de oposición que de coalición.

Además de la estrechez del quorum, el problema con proyectos como el de la JEP es que terminan por no dejar contento ni al Gobierno, a las Farc , ni al Fiscal, que le ha hecho reparos de fondo, porque no es fácil construir consensos en los puntos sustanciales. Y este proyecto sí que los requiere. Pasó con la reforma a la justicia y pasa ahora mismo con la reforma política.

La ruptura con Cambio, por lo demás, impone al presidente Santos replantear el tema de su sucesor. Los liberales estaban convencidos hasta hace unas semanas de que Germán Vargas era la “carta marcada”. Ahora no solo eso queda descartado sino que además lo pone en el camino de una alianza con el uribismo, que es lo que menos le conviene al presidente que, por ahora, se estaría quedando sin un candidato fuerte que le garantice que no van a volver trizas los acuerdos con las Farc.

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