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TÚNEZ TORTURA

OMCT advierte a Túnez de que aún queda camino para acabar con la impunidad

La presidenta de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMCT), Hina Jilena, alabó hoy los progresos logrados por Túnez desde la caída en 2011 de la dictadura de Zinedin Ben Ali, pero advirtió de que aún queda un largo trecho para acabar con ella y con la impunidad policial.

En una rueda de prensa ofrecida en la capital tunecina, Jilena insistió en que se necesita "un cambio de mentalidad" en todos los estamentos porque aún quedan hábitos y mecanismos del antiguo régimen.

A pesar de los avances, a los defensores de los derechos humanos "aún nos preocupa la cuestión de la impunidad, un desafío al que debemos poner fin", afirmó.

"El aparato judicial no confiere la importancia adecuada a las denuncias de tortura y el sistema judicial debe entender el mensaje de que la tortura no se tolerará más", denunció.

A este respecto, la activista calificó de positivas las reuniones que mantuvo tanto con el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, como con el primer ministro, Yusuf Chahed, con los que trató "las vías para romper con las prácticas del antiguo autoritarismo y la necesidad de que esas mismas autoridades cambien de mentalidad".

Más duro en su crítica, el abogado Mujtar Trifi, vicepresidente de la OMCT, denunció que aunque la tortura es un delito según la Constitución, esta criminalización "es insuficiente porque el aparato de seguridad y el de la justicia no han cambiado".

"Aún se funciona como antes. A veces hay un flagrante delito y se dan centenares de denuncias pero nunca se han calificado jurídicamente como un caso de tortura. Hay una insuficiencia en la lucha contra la impunidad", agregó el abogado.

"En Túnez, algunas personas que denuncian casos de tortura tienen que enfrentarse a las amenazas de la Policía o de la Guardia Nacional. Se les sanciona acusándoles de agresión a un policía o a un agente, o destrucción del espacio público", explicó.

"Y se les chantajea para que retiren la denuncia. Se les dice: 'si no la retiras, te castigaremos por agresión a las fuerzas de seguridad'. Estas represalias pueden ir incluso contra sus familias", advirtió.

Trifi insistió, además, en la necesidad de que Túnez aplique las 200 recomendaciones que la ONU le hizo el mes pasado en Ginebra, en especial la de anular los exámenes anales a personas acusadas de mantener relaciones homosexuales.

Claudia Samayoa, miembro Consejo Ejecutivo OMTC, expresó a Efe, por su parte, la preocupación ante los indicios de un retroceso en la transición tunecina debido a la introducción de leyes que, con la seguridad como excusa, solo sirven para recortar algunos derechos y libertades logrados con la revolución.

"Al Gobierno tunecino se le ha expresado un reconocimiento del avance legislativo que implementa el mecanismo nacional independiente para la prevención de la tortura, pero se le ha advertido de que necesita un cambio de cultura en las fuerzas de seguridad para desnormalizar la tortura", afirmó.

"Así mismo se necesita romper con la impunidad, porque si no logras que las denuncias que se interponen, tanto al mecanismo como a las organizaciones de la sociedad civil incluida, y la OMCT, lleguen a juicio, lo que ocurre es que se profundiza y se normaliza la tortura en este país", agregó.

"Particularmente, en un país en transición donde siempre queda la tendencia de regresar a las prácticas del pasado, algunas de las cuales pueden verse en varias iniciativas de ley que se intenta aprobar y que tratan de restringir libertades", concluyó.

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