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Dónde está la bolita
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JEP: un tribunal diferente

Los escogidos para la JEP podrían considerarse el “dream team” de la justicia, pero si no lo fueran, sí hacen parte de un grupo que se parece poco a la justicia que por estos días anda en serios problemas.

En medio de la peor crisis de la justicia tradicional, de esa que las Farc jamás reconocieron, finalmente se conoció la lista de magistrados del Tribunal y de las salas de la Justicia Especial de Paz (JEP) por donde deberán pasar ex guerrilleros, agentes del Estado y particulares que, de una u otra manera, tuvieron qué ver con el conflicto.

El nuevo instrumento jurídico, que aún no se ha terminado de reglamentar –el proyecto de ley es hoy víctima de la falta de liderazgo del Gobierno y de las presiones políticas de algunos congresistas,  pero que ya tiene rostros, es apenas uno de los componentes del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición acordado con las Farc que tendrá a las víctimas como foco de sus decisiones, a las que se les deberá cumplir con al menos esos tres presupuestos con los que se asume que quienes participaron del conflicto resolverán sus cuentas pendientes con el Estado y la sociedad.

Como dijeron varios panelistas de Hora 20 en uno de los debates de esta semana, los 38 nuevos magistrados (20 del Tribunal y 6 de cada una de las tres salas) con sus 13 suplentes (6 para las salas y 7 para el Tribunal) reflejan otro perfil diferente al que el país jurídico conoce fruto de componendas –“yo te elijo, tú me nombras”—, puertas giratorias o candidatos apoyados por la Casa de Nariño en todos los gobiernos.

La composición del grupo ya establece de entrada una diferencia con lo que ha sido la justicia: más de la mitad son mujeres; al menos una cuarta parte (8) son indígenas o afros, lo mismo que el perfil de los seleccionados donde sobresalen en número los especialistas en derechos humanos y los académicos (16%), los jueces, fiscales y personas que han trabajado en el Ministerio Público, así como conocedores a fondo de la justicia penal militar.

Podría considerarse el “dream team” de la justicia, pero si no lo son se trata de un grupo que por forma de selección, perfil y trayectoria se parece poco a la justicia que por estos días anda en serios problemas.

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