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Darío Arizmendi

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PAKISTÁN INDEPENDENCIA (Crónica)

Pakistán, 70 años en busca de unidad y fe

En la entrada de Islamabad un monumento muestra el perfil de Mohamed Alí Jinnah y el lema del país que creó "Unidad, fe, disciplina", una máxima que Pakistán sigue persiguiendo cuando cumple 70 años, en medio de una crisis política por la inhabilitación del ex primer ministro Nawaz Sharif.

Islamabad, 13 ago (EFE).- En la entrada de Islamabad un monumento muestra el perfil de Mohamed Alí Jinnah y el lema del país que creó "Unidad, fe, disciplina", una máxima que Pakistán sigue persiguiendo cuando cumple 70 años, en medio de una crisis política por la inhabilitación del ex primer ministro Nawaz Sharif.

Siete décadas después de que el 14 de agosto de 1947 Jinnah proclamara la independencia de Pakistán -el país de los puros- del Imperio Británico y su partición de la India, la nación pelea por lograr la unidad territorial, la fe extremista es uno de sus mayores problemas y las crisis sustituyen a la disciplina política.

Un aire de festividad envuelve Islamabad -la ciudad del islam- los días previos al aniversario. Abundan las banderas verdes y blancas con una media luna por las calles, los niños juegan a cricket en los parques y los restaurantes rebosan de comensales.

"Pakistan zindabad (larga vida a Pakistán)", canturrea un grupo de adolescentes por la calle en la capital.

Cuatro meses después de la independencia, Jinnah, considerado el padre de Pakistán y aún calificado hoy como el "Qaid-e Azam" -Líder de la Nación-, pronunció un discurso que daría al país su lema, inscrito en el emblema nacional.

"Estamos atravesando fuego, la luz del sol no ha salido aún. Pero no tengo dudas de que con unidad, fe y disciplina nos compararemos con cualquier país del mundo", afirmó.

Setenta años después, Pakistán sigue atravesando "fuego", esta vez por la dimisión el 28 de julio del ex primer ministro Nawaz Sharif tras su polémica inhabilitación por "deshonesto" por el Tribunal Supremo, impidiendo que acabase su mandato, algo que no ha logrado ningún dirigente democrático en toda la historia del país.

Tras nombrar como su sucesor al exministro de Petróleo Shahid Khaqan Abbasi, Sharif comenzó una marcha de protesta desde la capital hasta Lahore, su feudo político, preguntando en mítines por qué ninguno de los cuatro dictadores militares del país ha sido condenado por un tribunal.

La crisis política es una más en el devenir del país, que tardó nueve años en promulgar una Constitución en 1956, para solo dos años más tarde sufrir su primer golpe militar a manos de Ayub Khan, entonces jefe del Ejército, institución que ha gobernado la nación la mitad de su historia.

"La mayor parte de su historia, Pakistán ha oscilado entre una inestable democracia y un autoritarismo benigno", resumió el experto en el sur de Asia Stephen Philip Cohen en su libro "La idea de Pakistán".

A la inestable disciplina política se une la lucha por la unidad: el Gobierno aprobó en marzo un plan para someter a la ley las ingobernables zonas tribales, epicentro del terrorismo yihadista y administradas con normas coloniales de hace un siglo, mientras trata de acabar con una revuelta independentista de baja intensidad en la provincia de Baluchistán.

El país conoce lo que es perder parte de su territorio y todavía se recuerda la perdida de lo que hoy es Bangladesh y entonces Pakistán del este en 1971, tras una brutal represión de las fuerzas armadas.

La fe en la que se basó la creación del país como refugio para los musulmanes del sur de Asia se ha convertido en uno de los principales problemas con un islamismo radical que busca derrocar al Gobierno y establecer la ley islámica.

La insurgencia extremista de los talibanes y otros grupos ha dejado 60.000 muertos desde 2001 y aunque ha disminuido de forma significativa desde el inicio de operaciones antiterroristas en junio de 2014 los atentados continúan derramando sangre.

No solo eso, el extremismo se ha extendido a otros aspectos de la sociedad, como las acusaciones de blasfemias contra el islam que acabaron con el linchamiento de un joven en una universidad del noroeste en abril, entre otros casos.

Jinnah era un reconocido secular y miembro de la rama chií del islam, minoría que hoy sufre continuos ataques y discriminación por parte de los radicales suníes, mientras que ahora la palabra laico es tabú.

"La visión de Jinnah de un estado secular, constitucional y democrático, basado en el bienestar social y material de su pueblo ha sido víctima del odio y la distorsión", afirmó recientemente en un editorial el prestigioso diario Dawn.