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EEUU GOBIERNO (Perfil)

Elaine Duke, una experta en gestión al frente de la inmigración y el muro

Con la salida de John Kelly, el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS, por su sigla en inglés) quedó hoy en manos de Elaine Duke, una experta en gestión que ha trabajado para tres presidentes estadounidenses y que se encargará de supervisar la política migratoria.

Washington, 31 jul (EFE).- Con la salida de John Kelly, el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS, por su sigla en inglés) quedó hoy en manos de Elaine Duke, una experta en gestión que ha trabajado para tres presidentes estadounidenses y que se encargará de supervisar la política migratoria.

Duke, hasta ahora "número dos" del Departamento de Seguridad Nacional, asumió de forma interina las riendas de esa agencia el mismo día que su exjefe, Kelly, juraba su cargo como nuevo jefe de gabinete del presidente estadounidense, Donald Trump, y también tendrá a su cargo los planes para construir un muro en la frontera con México.

Eficiente y discreta, la nueva secretaria interina de Seguridad Nacional tiene casi tres décadas de experiencia en el Gobierno y su especialidad es manejar la gestión y los contratos de las agencias federales.

Fue su destreza en ese ámbito la que le valió en enero pasado la nominación de Trump para convertirse en "número dos" de Kelly, con la misión de simplificar la gestión de un departamento fuertemente burocratizado, con 240.000 empleados y un presupuesto anual de más de 40.000 millones de dólares.

Con la marcha de Kelly, Duke se verá obligada a salir del área en la que se siente cómoda, la de gestión y administración, para afrontar temas más impregnados de política, como la construcción del muro con México o la mano dura con los inmigrantes indocumentados que ha impulsado Trump.

En principio, se espera que Duke gestione la agencia al menos hasta el otoño, porque el Senado estará en receso durante casi todo agosto y el comienzo de septiembre; aunque Trump podría decidir nombrar a un sustituto de Kelly durante ese periodo y colocar así a alguien de su elección al frente del DHS hasta finales de 2018.

En cualquier caso, es probable que Duke esté al frente del departamento cuando empiecen a construirse los primeros prototipos del muro que Trump quiere erigir en la frontera con México, dado que la Patrulla Fronteriza se ha propuesto iniciar ese proyecto antes de que acabe el verano.

Durante su audiencia de confirmación en el Senado, en marzo, Duke se mostró abierta a la posibilidad de usar herramientas tecnológicas para asegurar parte de la frontera en lugar de construir un muro en toda su extensión, y abogó por encontrar la "combinación adecuada" entre ambos mecanismos.

Desde entonces, Trump ha admitido que no hará falta un muro en toda la frontera con México, y que bastará con erigir una barrera física en "entre 700 a 900 millas" (1.226 a 1.448 kilómetros) de las más de 2.000 millas (3.218 kilómetros) que separan a ambos países.

En su corto periodo como subsecretaria de DHS, Duke fue la encargada de negociar con las autoridades de la Unión Europea (UE) para que se aumentara la seguridad en los vuelos transatlánticos, y cerró un acuerdo que reforzó las medidas de prevención de ataques, pero mantuvo el permiso de llevar ordenadores portátiles en cabina.

La nueva encargada del DHS conoce bien la agencia, en la que trabajó entre 2008 y 2010 como subsecretaria de Gestión, y ha asumido también cargos de gestión en la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA) y el Departamento de Defensa, bajo las presidencias de George W. Bush (2001-2009) y Barack Obama (2009-2017).

Duke llevaba siete años asesorando a negocios desde su propia compañía privada cuando fue nominada por Trump para ser subsecretaria de DHS, un cargo para el que fue confirmada con el apoyo de muchos demócratas, con 85 votos a favor y 14 en contra.

Nacida en 1958, Duke está casada y tiene dos hijos, estudió administración de empresas en la Universidad de Nuevo Hampshire y la Universidad de Chaminade en Hawái.

Al conocerse su nominación en enero, Kelly definió a Duke como "una verdadera servidora pública" con un "conocimiento inigualable del Departamento" que ahora deberá dirigir, y dijo que todo el mundo al que había pedido opinión sobre ella le decía cosas "abrumadoramente positivas".

Ese respaldo bipartidista y su fama de gestora profesional, alejada de las luchas ideológicas de la Administración, podrían ser las mejores armas de Duke en su nuevo reto y, aunque parece improbable, nadie ha descartado que Trump pudiera confiar en ella para liderar la agencia de forma permanente.

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