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Drástica rebaja en tratamientos contra la hepatitis C

Los tratamientos más usados contra la enfermedad tendrán rebaja en sus costos de hasta el 80%.

El Ministerio de Salud anunció hoy que Colombia quedó inscrito en el mecanismo de compras centralizadas de la Organización Panamericana de la Salud, que permite negociar tratamientos contra la hepatitis C a precios razonables y mejorar el acceso de los pacientes a los medicamentos.

Esa compra centralizada generará al Estado ahorros de $292.000 millones, solo en el primer año de funcionamiento, por una reducción de hasta el 80% con respecto al precio que venía existiendo.

En la negociación Colombia incluyó dos tratamientos: el primero, el medicamento comercialmente conocido como Harvoni (combinación de las moléculas sofosbuvir y ledispavir), producido por la farmacéutica Gilead; el segundo, la combinación de Daklinza (daclatasvir) y Sovaldi (sofosbuvir), producidos por Bristol-Myers Squibb y Gilead, respectivamente.

Con la participación en el mecanismo internacional, ese tratamiento combinado bajará de $137,2 millones por paciente a $29 millones, y el tratamiento con Harvoni, de $114,3 millones a $23,5 millones.

La efectividad de esos antivirales es del 94% y su administración podría satisfacer el 85 % de las necesidades de tratamiento de la hepatitis C en Colombia.

El Ministerio de Salud calcula que unos 400.000 colombianos tienen el virus de hepatitis C y que unos 60.000 requerirán tratamientos entre 2017 y 2030. Con el mecanismo de compra anterior, tratarlos requeriría una inversión de $7,8 billones en los próximos 14 años.

El mecanismo básicamente consiste en una compra al por mayor realizada por el Gobierno, a través de la OPS, a partir de los estimativos de demanda de todo el país. En este sentido, ya no son las EPS las que negocian cantidades limitadas y en solitario con las casas productoras.

La hepatitis C es una enfermedad viral que provoca inicialmente fibrosis del hígado, su evolución lenta o crónica genera múltiples complicaciones, como la cirrosis y, por último, el cáncer, para lo cual la única alternativa era el trasplante de hígado, procedimiento costoso y de poca probabilidad, por la escasez de donantes.

Las personas con mayor riesgo de presentar la enfermedad son las que consumen drogas inyectadas, las que fueron transfundidas con sangre antes de 1996 (época en la cual no se verificaba su calidad), las que padecen VIH y las que tienen relaciones sexuales con personas que tienen el virus.

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