Farc - AUC: la foto que faltaba

Nuevos efectos de la paz: dialogan dos enemigos acérrimos que negociaron con el Estado, cada uno con metodologías y gobiernos diferentes y con resultados diferentes, y ambos en deuda con las víctimas y la verdad.

Desde cuando las Farc decidieron negociar con el Estado y dejar las armas, el país esperó ver fotos históricas de esa guerrilla. Por ejemplo, con los militares en La Habana, con las víctimas de Bojayá o de los diputados del Valle, la de la firma de los acuerdos finales y la de la entrega de las armas de sus jefes a la ONU, la única que no se vio. Pero nadie esperó que hubiera tan pronto un registro del encuentro con ex jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).

Sucedió en vísperas del Día de la Independencia de Colombia en Bogotá. Encuentro impulsado por dos mujeres anónimas. En la foto, con computadores y vasos desechables sobre la mesa, aparecen Iván Márquez, Pablo Catatumbo –una de sus hermanas fue asesinada por los paramilitares de Carlos Castaño-- y Jesús Santrich, en la misma mesa, Freddy Rendón Herrera (el ‘Alemán’), Edwar Cobos Téllez (‘Diego Vecino’), e Iván Roberto Duque (‘Ernesto Báez’). Los tres últimos representaron lo que en su momento fueron unos grupos que enfrentaron a la guerrilla con el apoyo de empresarios y la complacencia de sectores de las fuerzas militares. Ambos protagonizaron los peores hechos de violencia rural por el control del territorio y de actividades ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal. Ambos negociaron con el Estado, cada uno con metodologías y gobiernos diferentes y con resultados diferentes y ambos están en deuda con las víctimas y la verdad.

Por ahora, poco se sabe de los detalles de esa reunión y menos aún de los fines que los congregaron. Uno de los gestores de esa cita el ex ministro Álvaro Leyva, testigo junto con el padre Francisco de Roux, asegura que hay un “compromiso” de las dos partes antagónicas con la verdad. Que sería lo que el país espera se conozca cuando los magistrados de la Jurisdicción Especial de Paz llamen a los agentes del conflicto a responder por masacres, secuestros, ataques a civiles, desapariciones, desplazamientos, apoyos de civiles y de autoridades, entre otros crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. Como lo dijo de Roux en 6AM, no solo la verdad jurídica, sino la que va más allá como, por ejemplo, quién estaba detrás de las órdenes. No una verdad para acrecentar odios y venganzas sino para saber qué fue lo que pasó y construir desde ahí, como lo destacó el padre jesuita.

De todas maneras, el hecho de que Farc y AUC con todas las diferencias que cabe imaginar se sienten a conversar es un punto en favor del proceso de paz. De entrada, es un aval reiterado de las ex AUC al proceso de paz. Pero además podría ser un punto de partida importante para ayudar a desmontar las bandas criminales que mutaron tras el fin de las AUC. El otro punto para destacar es que se confirma un distanciamiento de esos sectores de derecha con el gobierno Uribe con el que negociaron una cuestionada desmovilización, proceso que sus voceros defienden como ejemplo de castigo real a organizaciones criminales cuando hacen el paralelo con lo pactado en La Habana.

Hoy le demuestran al país que el diálogo entre enemigos del pasado es posible, y mensaje importante para una dirigencia política que tiene de por medio la barrera de los egos.