Carrusel Deportivo

Steven Arce

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Dónde está la bolita

Difamar, calumniar e injuriar en 140 caracteres

Uribe ya no tiene el poder, pero tiene Twitter. El trino es más que su curul en el Senado. En el Senado es minoría. En las redes sociales es mayoría relativa.

En la misma semana en que el estudio Forensis revelaba que los homicidios bajaron en 2016, en lo que es la tasa más baja de los últimos 40 años –23 por cada 100.000 habitantes--, un trino del senador Álvaro Uribe contra el periodista Daniel Samper Ospina provocó “un repugnante acto de violencia que ya ha empezado a llamar a más violencia” como lo afirmaron los periodistas en su declaración del fin de semana.

No es la primera vez que Uribe ataca a un periodista. Tampoco será la última. A unos como a los Danieles, Coronell y Samper, o a Cecilia Orozco, los difama y agravia y a otros los persigue como pasó en su gobierno contra Julieta Duque y Holmann Morris. El ex presidente se le adelantó más de una década a Donald Trump en despreciar a la prensa desde el poder. Los dos, como Maduro o los Kirchner en Argentina o Correa en Ecuador, no admiten el papel escrutador de la prensa.

Como opositor, reduce de manera simplista el papel de la prensa en función de la pauta oficial: “Grave que la valoración de la libertad de prensa esté condicionada por la dádiva del Gobierno, o el temor a la retaliación oficial y al encasillamiento injusto, o por la solidaridad ciega y el amiguismo”. De esta manera descalifica la solidaridad de los colegas de los medios.

Uribe ya no tiene el poder, pero tiene twitter. El trino es más que su curul en el Senado. En el Senado es minoría. En las redes sociales es mayoría relativa. Tiene una poderosa cuenta que le ha servido para ser oposición al proceso de paz y para tratar de defenderse de quienes le recuerdan que lo que tanto critica ahora lo hizo como presidente, gobernador o senador.

Esta vez, con la acusación al periodista Samper de ser violador de niños –sin pruebas—ha ido demasiado lejos. Lo dice bien el comunicado de los colegas: “Una palabra de Uribe basta para enlodar un nombre, para exacerbar los odios de tantos colombianos frustrados, para degradar y envenenar el necesario debate político del país. Lejos está del líder responsable y digno que tendría que ser”.

El uribismo sensato ha salido a reclamarle a su jefe por el ataque a Samper Ospina y hasta se entiende la discreción de sus precandidatos que saben que este trino puede hacerles daño en la campaña (“el que ponga Uribe”). Está por verse que dirá la próxima encuesta. La de Trump salió mal: la que acaban de revelar Washington Post-ABC dice que el uso que Trump le da a su twitter es inapropiado (68%), insultante (65%) y peligroso (52%).