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Macron y sus nuevos desafíos

El académico analiza las realidades que debe asumir el actual presidente francés en un país cansado de la política tradicional y la corrupción y en una Europa que busca reacomodarse tras la salida de los británicos.

 

Francia vivió un gran cambio en el último año. No solo eligió a un presidente de 38 años, producto de una molestia contra los sectores políticos que han gobernado el país desde la configuración de la quinta república en 1958, sino alteró el panorama parlamentario golpeando a los partidos mayoritarios: los socialistas y los republicanos que quedaron en una grave situación política.

De los 577 diputados, el movimiento “ En marche” que lideró el presidente Emmanuel Macron se eligieron entre 305 a 308 diputados teniendo una mayoría por encima de los 289 que se requerían para gobernar sin cohabitación.

Sin embargo, el número de diputados del joven presidente está por debajo de los 365 obtenidos en el 2002 por el ex presidente Jacques Chirac o los 484 conseguidos por la derecha en 1993, que obligó al ex presidente François Miterrand a gobernar en cohabitación con Eduard Balladur.

Sin embargo, el asunto lejos de ser cómodo para Macron le genera varios desafíos.

 El primero de ellos, tiene que ver con colmar las expectativas de los franceses en los próximos cinco años y no responder como un político tradicional. En ese punto, la gente espera transparencia, ausencia de corrupción y liderazgo. Si esto no se presenta con prontitud, en el siguiente periodo electoral, los franceses podrán terminar optando por alguna figura populista, como ha empezado a ocurrir con el avance de “Podemos” en España, Jeremy Corbyn en la Gran Bretaña o Beppe Grillo en Italia con su poco profundo movimiento “5 Estelle”.

 

Un segundo punto, es que Macron llega en un momento decisivo para Europa. La salida de los británicos de la Unión Europea, la crisis económica en países como Grecia, España, Portugal e Italia, la masiva llegada de refugiados de oriente próximo y el desplante del sinuoso presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hace que la canciller alemana Ángela Merkel, que seguramente será reelegida en los próximos meses, encuentre en Macron un líder para reafirmar la importancia de Europa no solo como una idea política y económica, sino como una idea cultural. Macron deberá estar a la altura. 

Un tercer aspecto que Macron deberá resolver es la reformulación de la política económica francesa, que luego del parasitario gobierno de François Hollande, no ha podido iniciar un proceso de reactivación industrial y económica que les permita a los franceses salir de la importante contracción de la demanda iniciada en el 2008 por la crisis mundial. Casi una década de ausencia de crecimiento hace que Francia necesite una respiración, lejos de discursos sonsos sobre principios abstractos.

En fin, grandes retos tiene Macron que deberá con su primer ministro, Eduard Philippe y su gabinete, ponerse a trabajar en todos los frentes para dejar una Francia que, con Alemania son de lejos los baluartes de una Europa que debe resistirse a la esquizofrenia anglosajona que muy mal ejemplo le ha dado al mundo en los últimos tiempos.

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