¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Dónde está la bolita
¿Dónde está la bolita?

Cerca de la tragedia del Andino

El atentado del Nogal se dio cuando las Farc creían que estaban cerca del poder; hoy están a un paso de dejar las armas.

El sábado 17 de junio en la tarde era un día normal en el Centro Andino de Bogotá. El estante de los libros de novedades de la Nacional ofrecía lo más indicado para regalar de Día del Padre en autoayuda, historia o ciencia ficción. En los exclusivos almacenes de ropa, joyería y calzado había novedades, pero no promociones. En las salas de cine del 3 piso, “Paula” y “Guardianes de la bahía” tenían a los espectadores en mutismo absoluto. Afuera, en el primer piso, antes de las 5 ya empezaban a llenarse los cafés de las plazoletas externas por gente apurada por la lluvia que comenzaba a arreciar.

Pasadas las 5 de la tarde en el Andino la calma relativa se rompió. Primero, los empleados de los almacenes y los visitantes empezaron a salir de manera ordenada y a buscar protegerse de la lluvia mientras el acceso fue bloqueado. En seguida empezó el tropel de bomberos y policías y la llegada de ambulancias que se parquearon sobre la carrera 11. Se sabía que algo había pasado, pero muy pocos de los que estaban en los cafés sabían qué. Las primeras especulaciones de la gente era que podía haber sido una explosión en una de las cocinas de la terraza de comidas. Los trinos de los medios eran aún vagos.

A diferencia de los petardos que han estallado en el último año en la capital, el estruendo del Andino no se escuchó en la parte externa del edificio e inclusive en el cuarto piso no todos lo sintieron, según comentaron luego empleados que fueron evacuados. Ni tampoco produjo estampidas descontroladas ni llamados de las autoridades para retirarse lejos del edificio. Desde la distancia la evidencia de lo que había sucedido fue una humareda que no llamó mucho la atención. La gente que estaba en el café Linas siguió con la tertulia a la espera de noticias. Un hombre que no pudo aguantar la angustia salió apurado sin pagar la cuenta.

La verdadera magnitud de lo que estaba pasando adentro solo se vio después de las 6 cuando los paramédicos empezaron a trasladar a los heridos hasta la media docena de ambulancias que se ubicaron sobre el ingreso de mercancías de la calle 82. Solamente cuando el alcalde Peñalosa dio su reporte, antes de las 8 de la noche a los medios, se conoció que las víctimas del explosivo en uno de los baños del segundo piso eran tres mujeres jóvenes y al menos ocho heridos.

Los terroristas habían hecho un daño irreparable a las familias de Lady Paola Jaime Ovalle, Ana María Gutiérrez y Julie Huynh. Ellas fueron las víctimas esta vez, pero lo hubieran podido ser las decenas de personas que a esa hora estaban en cine o comiendo o tomando café. La relación inmediata de los que se guarecían de la lluvia en los alares del edificio esperando para volver a entrar al Andino fue el atentado con el Club el Nogal. La diferencia es que en ese momento las Farc creían estar cerca de tomarse el poder. Hoy, están a pocos días de dejar las armas, pero cualquier petardo en la calle vuelve a empujar a mucha gente a rechazar los acuerdos con esa guerrilla. Y lo más grave: un atentado como el del Andino desata lo peor de las pasiones políticas, enciende las redes sociales y crea historias absurdas que solo las creen los que odian el proceso de paz como un oyente de la W que aseguró que la ciudadana francesa que murió el sábado era una comunista que había sido entrenada en Cuba.

Cargando