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Antidoto justo
Antídoto justo

Corte Constitucional: del fast track al slow-track

Esta postura de la Corte- derivada de su comunicado de prensa- tiene varios aspectos.

La decisión de la Corte Constitucional de limitar las facultades del mecanismo de aprobación del fast-track, derivado de la inexequibilidad del literal h) y j) del Acto legislativo 01 de 2016 le pone un palo en la rueda a la dinámica de implementación del acuerdo del acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc. Para el máximo tribunal de lo constitucional, no cabe sacrificar el principio democrático, ni siquiera en la excepcionalidad del proceso de paz que se adelanta entre el Gobierno y las Farc.

Esta postura de la Corte- derivada de su comunicado de prensa- tiene varios aspectos que deben ser explicados.

El primero tiene que ver con la insensata utilización de la tesis de la “sustitución de la constitución” frente a un proceso de paz puntual y excepcional. No se puede sustituir lo principal con una normatividad transitoria. Por ello, su uso no ameritaba una intervención de ese nivel, más aún cuando de por medio está el cierre del conflicto armado.

Las razones que dio la Corte para declarar la inconstitucionalidad, se deben a que la aprobación en “bloque” de las leyes o actos legislativos y la noción de “aval” del gobierno sustituyen el ordenamiento jurídico. No tuvieron en cuenta que su uso existe y se aplica en la aprobación de tratados internacionales y en la existencia del aval en proyectos de carácter económico.

Un segundo aspecto, tiene que ver con la posible “desarticulación” del acuerdo de paz por parte del Congreso al permitir todo tipo de modificaciones al pacto firmado entre el gobierno y las Farc. Sin control alguno y a un año de elecciones, difícilmente avanzará la implementación.

Un tercer punto tocará con una posible inflación de modificaciones y la discusión de cada uno de los artículos de los proyectos faltantes, lo que podría volver engorrosa la aprobación de las iniciativas. Esto llevará a que el tiempo que contempla el gobierno para aprobación de iniciativas sobre reforma rural integral, reforma política, ley estatutaria de la Jurisdicción especial de paz, reglamento de la JEP, entre otras, pueda prorrogarse e incluso no alcancen su aprobación.

Por último, esta decisión anticipa las futuras decisiones de la Corte Constitucional en el ámbito de nuevas tendencias ideológicas y nuevas mayorías. Son muchos los actos legislativos y leyes vitales para el acuerdo; con este precedente se avizoran las dificultades que pueden surgir para poner en aplicación el acuerdo.

Esperemos que la sensatez se imponga y que los congresistas entiendan el reto que tienen por delante. La ambigua Corte Constitucional demuestra que algunas de sus decisiones son disfuncionales. Sus discusiones, siempre aceptadas en el Estado de derecho, no pueden quedar por encima de miles de víctimas de este conflicto que claman por su fin, ni hablar de guerrilleros y militares que ven cercana su nuevo rol en la sociedad.

Por ahora, la confianza tal compleja y difícil entre las partes por una historia compartida de dolor, comienza a desvanecerse. Pasamos del “fast track al slow track”.

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