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Dónde está la bolita

Santos en la Casa Blanca: ¿qué esperar?

Santos fue uno de los primeros jefes de Estado en saludar a Trump, pero eso no es suficiente para conocer en qué tono anda el jefe de la Casa Blanca en temas clave para el país como la paz.

Pocas veces una reunión como la del próximo jueves entre un presidente de Colombia y el de EE.UU. resulta clave, sobre todo por el momento que vive nuestro país en temas cruciales como la paz, pero al mismo tiempo pocas veces un jefe de estado norteamericano como Donald Trump tiene tantos problemas políticos que le quitan el sueño con apenas tres meses en el poder.

La cita del presidente Juan Manuel Santos con Trump en la Casa Blanca está precedida de señales positivas hacia Colombia como el hecho reciente de la aprobación de los 450 millones de dólares en ayudas que había presupuestado Obama, incluidos aportes al postconflicto, y gestos amistosos del vicepresidente Mike Pence o los comentarios favorables del secretario de Seguridad, John Kelly, que es un convencido de que Colombia es un gran aliado y se ha mostrado respetuoso de los acuerdos con las Farc.

Santos fue uno de los primeros jefes de Estado en hablar con Trump luego de su triunfo en noviembre y es el tercer latinoamericano en visitarlo, pero eso no es suficiente para conocer en qué tono anda el jefe de la Casa Blanca en temas clave como el acuerdo con las Farc, la situación de cultivos ilícitos que ha llegado a más de 180.000 hectáreas y aun el TLC que esta semana cumple 5 años, que son asuntos definitivos en la relación bilateral. De ahí la importancia de esta reunión: regresar con la claridad de que la paz y lo que se necesite para su implementación tendrá el respaldo estadounidense y de que la lucha contra los cultivos ilícitos se mantendrá respetando las decisiones internas en materia de erradicación y sustitución. Para eso, Santos tendrá que demostrar que el mejor negocio es la paz, que hay unas Farc dispuestas a ayudar a desmontar el negocio ilegal y a cumplir los acuerdos de manera integral.

En Washington se verá con un mandatario que la está pasando mal, acorralado por los escándalos de los nexos de su campaña con los rusos, lo que le sirvió para echar al incómodo director del FBI, y que sobre todo espera de Colombia que sea clave en la región para presionar una salida en Venezuela para lo que cual esperaría ver a un Santos más jugado en contra de las decisiones despóticas de Nicolás Maduro. En últimas, este es el único tema de referencia de Trump respecto de América Latina y ahí Colombia puede resultarle vital.