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ARGELIA ELECCIONES (Previsión)

Apenas la mitad de los argelinos votan en medio de la crisis y la apatía

Apenas la mitad de los argelinos censados votaron hoy en unas elecciones legislativas marcadas por la apatía de la población, especialmente de los jóvenes, pese a los esfuerzos del gobierno para que la movilización fuera masiva.

Los colegios electorales cerraron a las 20.00 hora local (19.00 GMT) tras una larga jornada de voto sin colas en los colegios y sin incidentes reseñables, más allá de los disturbios ocurridos en la Cabilia, una zona donde la abstención suele ser acusada.

Testigos en la ciudad berber de Buira, situada a unos 100 kilómetros al este de Argel, explicaron a Efe que los disturbios se contagiaron a las localidades vecinas de Raffur, Chorfa, Taharij, Mechdala y Takarbucht, donde grupos de ciudadanos salieron a la calle para protestar contra los comicios.

"Saben que nadie va votar, por qué han puesto estas urnas, es un gesto de provocación", dijo a Efe un testigo que prefirió no ser identificado.

La mayoría de los colegios fueron clausurados y las mesas electorales saqueadas durante al inicio de la jornada, excepto en el oeste de Buira, donde la actividad fue normal, agregó la fuente.

En las zonas cabiles, que han mantenido diversos conflictos por su cultura con los gobiernos centrales, el boicot electoral es habitual y siempre registran el índice de participación más bajo del país.

En el resto de Argelia, los que optaron por sufragar desfilaron de forma lenta y ordenada por las más de 50.000 mesas electorales desplegadas para un proceso que una gran parte de los jóvenes considera inútil.

"Nada me convence para ir votar, realmente estoy harto de los discursos y no sé nada de estos candidatos porque nunca hacen lo que dicen", explicó a Efe Bilal, un joven vendedor que prefería tomar el sol en la plaza de la "Grand Post", corazón de la capital.

Nacido hace 30 años, Bilal se identificó con el "youtuber" local DZ Jocker, estrella de la campaña electoral con un vídeo viral titulado "Mansotich" (no voto) en el que repasaba a ritmo de rap los problemas del país.

"Una vez que ganan sus sitios en el Parlamento se olvidan de nosotros ¿por qué he de votar entonces?", insistía.

Diferente era la opinión de Samira Sari, que se identificó como militante del Frente de Liberación Nacional (FLN), que dirige el país desde la proclamación de la independencia en 1962.

"Estoy aquí para votar y cumplir mi deber y espero mucha suerte y estabilidad para nuestro país", dijo a Efe.

Según datos del ministro de Interior, Nureddin Bedui, tres horas antes del cierre de los colegios había votado el 33,53 por ciento de los censados, cifra ligeramente inferior a las de las elecciones de 2012, en que a la misma hora había sufragado el 33,97 por ciento.

Dos son las razones principales que han alejado a los argelinos de las urnas: la primera, la certeza absoluta de que la victoria será, una vez más, amplia para el FLN del presidente, Abdelaziz Bouteflika.

El FLN es la primera fuerza del Parlamento -con 220 de los 462 diputados-, que domina junto a la Agrupación Nacional Democrática (RND), la oposición oficialista que lidera el ex primer ministro y exjefe de gabinete de Buteflika, Ahmed Ouyahia.

Todo apunta a que ambos partidos repetirán o incluso mejoran los resultados, a gran distancia de la oposición islamista autorizada, tercera fuerza.

La segunda razón de la abstención es la percepción de los argelinos de que los políticos apenas se preocupan de los problemas cotidianos, y en particular de la aguda crisis económica que en 2014 desencadenó la abrupta caída de los precios del petróleo y el gas, única riqueza que explota el país.

El descenso de los ingresos -ambas materias primas representan el 97 por ciento de las exportaciones nacionales- ha obligado a introducir recortes sociales en una economía de tipo socialista sostenida en el empleo público y los fuertes subsidios a la vivienda y los productos básicos.

A la espera de conocerse la participación y los resultados, previstos para el viernes, el otro foco de interés de la cita era dónde y cómo votaría el presidente argelino, que apenas aparece en público desde que en 2013 sufriera un grave accidente cardiovascular.

Buteflika se presentó pasado el mediodía sonriente junto a sus hermanos en el colegio electoral del barrio capitalino del Biar en una silla de ruedas empujada por uno de sus guardaespaldas.

Allí estrechó la mano de los componentes de la mesa electoral antes de ser introducido en la cabina, donde eligió las papeletas que después introdujo en la urna uno de los niños que le acompañaban.

No se levantó, pero sí cumplió el trámite de imprimir su huella en la hoja de registro.

Las dudas sobre su verdadero estado de salud, habituales desde el ataque en 2013, se habían agudizado a finales de febrero pasado después de que la canciller alemana, Angela Merkel, cancelara a pie de avión una visita oficial a Argel ante la imposibilidad de reunirse con Buteflika.

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