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Harold Bedoya, un general entre el brillo y las sombras

General retirado del Ejército, Harold Bedoya fue militar activo durante 42 años.

Llegó a ser comandante de las Fuerzas Militares y candidato presidencial en las elecciones de 1998 y 2002, con el Movimiento político Fuerza Colombia.

Caleño, nacido el 30 de diciembre de 1938, en los últimos años se sometió a un tratamiento contra el cáncer linfático, por el que finalmente murió.

Quiso ser contador pero fueron las armas las que determinaron su vida. 42 años de vida militar activa forjaron su vida y forma de ser. Ingresó a la Escuela de Cadetes en 1955 y no solo se dejó llevar por la pasión por la seguridad y las armas, sino el discurso y la política.

En 1969 se casó con María Cristina Mejía, tuvieron dos hijos María Alexandra y Harold Andrés.


Bien puede ser considerado el oficial que libró la parte más fuerte de la guerra contra grupos subversivos, lo que le valió el reconocimiento de las tropas y una muy buena imagen ante la opinión pública. Además, tenía la lealtad de sus subordinados, porque se las jugaba en su defensa, como hizo en una de sus últimas intervenciones públicas, en mayo de 2011, cuando el Consejo de Estado condenó a la nación por omisión en la toma guerrillera de la base militar de Las Delicias en Putumayo, el 30 de agosto de 1996. O cuando hizo una encendida defensa del coronel en retiro Alfonso Plazas Vega, condenado por la desaparición de personas durante la retoma del Palacio de Justicia en 1985.

Sin desconocer la importancia de Bedoya en la lucha contra los grupos ilegales y el ascendiente que con ese trabajo logró sobre las tropas, es igualmente cierto que su carrera militar estuvo ensombrecida por repetidas denuncias sobre su responsabilidad con acciones de los paramilitares.

Y aunque nunca llegó a estar procesado judicialmente, al menos quedó un rastro de actitudes suyas que habrían permitido a otros cometer crímenes que si fueron investigados e, incluso, castigados por la justicia.

Por ejemplo, en 2012 la familia de Jaime Garzón solicitó a un magistrado de Justicia y Paz que ordenara en su contra una investigación, por considerarlo uno de los militares que instigó a Carlos Castaño (jefe de las paramilitares AUC) y a la banda delincuencial de La Terraza para cometer el asesinato del humorista, en 1999.

Señalamientos en ese sentido aparecieron durante la audiencia al ex jefe paramilitar Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna'. La petición de la familia no prosperó.

Antes de ese episodio, Harold Bedoya se había convertido en la voz más importante que defendió al general Rito Alejo del Río, por su labor en el Urabá antioqueño. En su momento, el entonces comandante de las Fuerzas Militares llamó a Del Río “héroe y pacificador del Urabá”. Décadas después, en 2010, Bedoya no había cambiado su sensación: al intervenir en el juicio contra el también oficial, dijo: “El general fue un comandante extraordinario. Digo que es un héroe y que deberían hacerle un homenaje, porque fue el responsable de que el Urabá no se perdiera”. Pese a esa defensa, en 2012 el general Rito Alejo del Río fue condenado, por el asesinado en 1997 del campesino Marino López Mena, mientras él era comandante de la Brigada 17 del Ejército.

Por esa misma década final del siglo, Bedoya fue el comandante de las Fuerzas Militares, en el convulsionado gobierno de Ernesto Samper Pizano. Con el presidente tuvo encontronazos permanentes, hasta salir de su cargo y convertirse en uno de sus más enconados críticos. Bedoya criticaba la llegada de dineros del narcotráfico a la campaña con que Samper ganó la presidencia, pero allegados al mandatario decían que también le molestaba la política de derechos humanos y la posibilidad de que el Gobierno abriera un proceso de diálogo con las guerrillas.

Sobre asuntos ocurridos en la misma época, pero conocidos tiempo después, es famosa la denuncia hecha contra Bedoya por el coronel Alfonso Velásquez. Él contó que siendo segundo comandante de la XVII Brigada, con sede en Carepa, entre 1995 y 1997 presentó un informe detallando la relación de uniformados con paramilitares. “El informe que presenté al Ejército se perdió. No se me haría raro que un tipo como Bedoya lo hiciera perder cuando se dio cuenta que la cosa era en serio”.
Mañana, el cuerpo del general Bedoya, de 78 años, será velado en la Escuela Militar de Bogotá, desde las 10:00 de la mañana. Allí será epicentro de múltiples homenajes militares presididos por el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas y la actual cúpula militar y contará con la presencia de sus compañeros en retiro, agrupados en Acore, institución que esta tarde confirmó la noticia y lamentó lo ocurrido.

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