¿Dónde está la bolita?

Las dos caras del debate

El senador Robledo y el fiscal hicieron lo suyo, en un debate que no era fácil de llevar a cabo porque aún el rompecabezas de Odebrecht dista mucho de estar armado.

Cada vez que hay un debate de control político en el Congreso, se espera que ocurran al menos dos cosas: que se defienda el principal acusado y que el promotor del debate sorprenda con nuevas evidencias que les den solidez a sus señalamientos. En el debate de este martes, no hubo ni lo uno ni lo otro, lo que no quiere decir que no haya sido un ejercicio de control político serio.

Una vez más, el senador Jorge Robledo mostró por qué es uno de los más respetados contradictores del establecimiento. Demostró que estudió el tema, que tiene mucha información porque viene pidiendo cuentas desde hace meses a las entidades involucradas, lo cual le sirvió para elaborar su discurso con varias verdades como que la “vía Ocaña-Gamarra no se podía hacer como una adición al contrato original, era necesaria una licitación” y ese coincide con lo que dijo el entonces abogado consultor Néstor Humberto Martínez. Con exageraciones como: “Hay 11 millones de dólares por sobornos en La Ruta del Sol y no se ha aclarado nada". Decir que no se ha aclarado nada es discutible: la Fiscalía ha presentado pruebas para privar de la libertad a fichas claves de la constructora y ha ordenado expropiar bienes avaluados en multimillonarias sumas. Y una frase, más de candidato que de senador: “Llamo a los colombianos a derrotar la corrupción y para eso lo primero es derrotar a los que nos han gobernado”.

El fiscal, por su parte, hizo lo suyo. No fue al debate y no estaba obligado a hacerlo, amparado en lo que han sentenciado los fallos de las cortes. Sin haber ido, respondió el debate a su manera con un documento de mucha factura jurídica pero compleja de entender, que repartió a los congresistas para demostrar que Robledo tenía al menos 17 “falacias”. Solo quienes conocen de cerca el tema de Odebrecht y son expertos en derecho administrativo podrán refutarlo o avalar sus conceptos. Para una persona como César Rodríguez, director de Dejusticia “la respuesta de Martínez Neira es muy hábil jurídicamente, pero en el fondo es engañosa”, según lo dijo en el debate de Hora 20. Haber ido al debate para evitar un desaire al Senado hubiera sido de entrada un triunfo para Robledo que ha montado su estrategia de campaña sobre este caso de los sobornos de la multinacional brasileña. Pero al final se demostró que la Unidad Nacional está con el fiscal y eso le da oxigeno político.

De todas maneras, no era un debate fácil. El rompecabezas de Odebrecht en Colombia aún está lejos de ser armado. Faltan pruebas y testimonios para imputar cargos y para comprometer penalmente a quienes han sido señalados de los sobornos de la constructora. Pero el senador Robledo estaba en todo su derecho de hacerlo y empezar de esta manera a calentar la plaza para su campaña, en la que corre el riesgo de que le toque andar con cuidado por las relaciones del Polo y Odebtrecht en la alcaldía de Samuel Moreno por un contrato del Acueducto.