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Sin glifosato, el Gobierno ataca a la coca con cuatro alternativas

Sin el herbicida, prohibido desde 2015 en el país, las Fuerzas Militares atacan la disparada de las plantaciones de coca.

No hay duda de que el glifosato, lanzado desde una aeronave a plantaciones ilícitas, es mucho más efectivo en la guerra frontal que lucha el Gobierno contra las más de 100.000 hectáreas de cultivos ilegales en el país. No obstante, este químico está cada vez más sepultado como ‘arma’ para atacar la coca.

El presidente Juan Manuel Santos ha advertido, en varias oportunidades, que las fumigaciones aéreas con glifosato no volverán; el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, lo reafirmó al exembajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, en su último paso por este país y la Corte Constitucional volvió a prohibir su uso este martes 26 de abril.

Aunque la Policía Antinarcóticos estudió en los laboratorios experimentales de Tolima la implementación del glufosinato de amonio como posible reemplazo del glifosato, la molécula quedó en veremos. Faltó su estudio genético, industrial y ambiental por parte de los ministerios de Salud, Medio Ambiente y el paso definitivo por la Comisión Nacional de Estupefacientes.

El Gobierno, después de la oposición al glifosato, no tuvo otro remedio que adoptar cuatro estrategias para controlar el aumento de cultivos ilícitos.

Una de las salidas es la sustitución de cultivos ilícitos. La adelanta el Ministerio del Posconflicto que ya logró que 55.000 familias firmaran compromisos de cambiar sus más de 48.000 hectáreas de hoja de coca.

La segunda, la erradicación forzosa y manual de cultivos de coca. La meta son 50.000 hectáreas a final de año, y recae en manos del Ministerio de Defensa. Van 10.453 hectáreas erradicadas, 6.830 de las Fuerzas Militares y 3.623 de la Policía.

Otra de las estrategias es la fumigación manual de cultivos ilícitos con glifosato. El año pasado, se alcanzó a asperjar 300 hectáreas en Tumaco, Nariño, y Condoto, Chocó. Este año se extendió al Catatumbo y Guaviare, pero el sol, el viento y la temporada invernal han afectado el impacto del glifosato mata a mata.

La cuarta estrategia es la contratación de campesinos para erradicar hectáreas de matas de coca, pero esta estrategia no empieza. Aunque el Ministerio de Defensa facilitó a la Policía la contratación directa y rápida de una persona natural o jurídica que contratara a los erradicadores, no ha sido posible.

Hasta octubre de 2015, cuando se dejó de asperjar con glifosato, Colombia tenía 96.000 hectáreas de cultivos ilícitos, según el Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos. Hoy, sin glifosato, y de acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos hay 180.000 hectáreas, cifra que no reconoce el Gobierno Nacional que aparte de luchar contra el narcotráfico y las plantaciones de coca enfrenta la furia de cocaleros en el país, que se oponen a la erradicación: Van 26 bloqueos de cocaleros este año en Nariño, San José y El Retorno, Guaviare.

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