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Diana Montoya


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FÚTBOL REAL MADRID-BARCELONA

La metamorfosis de Cristiano

Cristiano Ronaldo ha cambiado de traje. Con la edad, 32 años, ha ido mudando su piel. Ya no es ese jugador que desborda, que agita los partidos con una velocidad endiablada y con un desborde prodigioso. Ahora, Cristiano es un delantero al primer toque. Se ha convertido en un hombre de área.

Madrid, 21 abr (EFE).- Cristiano Ronaldo ha cambiado de traje. Con la edad, 32 años, ha ido mudando su piel. Ya no es ese jugador que desborda, que agita los partidos con una velocidad endiablada y con un desborde prodigioso. Ahora, Cristiano es un delantero al primer toque. Se ha convertido en un hombre de área.

El Real Madrid ha conseguido reubicar a su jugador franquicia. Zidane y Cristiano han comprendido que los años pasan y que reciclarse es obligatorio. Por eso, esta temporada, poco a poco, el delantero portugués ha ido cambiando su rol sobre el césped y ahora casi siempre pega sus zarpazos cerca de las porterías rivales.

El club madridista ha recuperado en los últimos días la imagen de Hugo Sánchez personificada en Cristiano. El delantero mexicano fue un claro ejemplo de efectividad a finales de los años 80. No participaba apenas en el juego, pero con un solo toque podía destrozar porterías.

De hecho, en la temporada 1989/90 se convirtió en máximo goleador de la Liga de forma peculiar: sus 38 goles, los marcó al primer toque. Cristiano, en la eliminatoria ante el Bayern Múnich, emuló al ariete mexicano y de los cinco tantos que hizo a los alemanes entre el choque de ida y el de vuelta, cuatro de ellos los consiguió de esa forma.

Hugo Sánchez, como Gerd Müller, Carlos Santillana o Gabriel Batistuta, son un ejemplo perfecto del cambio de Cristiano, convertido, después de ocho años en el Real Madrid, en un delantero de área.

Precisamente, Santillana, jugador del Real Madrid entre 1971 y 1988, habló esta semana sobre Cristiano. El ex delantero blanco lo tiene claro y cree que el luso ahora es puro gol:

"Cristiano es el mejor rematador del mundo. Puede estar unos partidos más o menos flojo, pero al final siempre hace los goles. Y, ¿qué es lo que manda en el fútbol? Los goles. ¿Y quién mete los goles? Cristiano, el mejor en ese sentido", dijo.

Repasar vídeos antiguos del portugués es un viaje al pasado para comprobar cómo ha cambiado. En el Manchester United era un jugador de banda, con un desborde increíble y una capacidad de desequilibrio inagotable. Además, también hacia goles y asistía a sus compañeros. Su velocidad era escandalosa. Era un portento.

En el Real Madrid, durante unos años mantuvo esas cualidades y además añadió la del gol. Elevó sus estadísticas hasta alcanzar su techo en la temporada 2014/15 con la escandalosa cifra de 61 dianas en todas las competiciones. Ese número lo rozó en anteriores cursos (60 en la 2011/12 y 55 en la 2012/13), superando su mejor año en el United, en el que llegó a los 42 tantos en 2008.

Sin embargo, después de tocar el cielo con 61 goles, al año siguiente bajó a los 51 y esta temporada suma 31 entre Liga, Copa y Liga de Campeones. Cristiano ha perdido velocidad y, sin ella, capacidad de sorpresa. También algo de habilidad, pero ha sabido reciclarse.

Ahora se mueve más cerca del punto de penalti. Es su terreno. Parece que ha comprendido que como rematador puede alargar su carrera mucho tiempo y con buenos números. En la eliminatoria ante el Bayern elevó a su máxima potencia ese nuevo rol.

En Múnich, el primer tanto, lo hizo tras volear dentro del área pequeña un centro de Dani Carvajal desde la banda derecha. El segundo, lo marcó de penalti. En Madrid, inició su triplete con un cabezazo espectacular después de un centro de Casemiro. Después, ya empleó dos toques, convirtió otro tras controlar con el pecho una falta sacada por Ramos y que empujó seguidamente a la red. Igual que hizo en el último, acarició la pelota para aprovechar una asistencia de Marcelo.

Todos, menos el penalti, fueron goles de matador. Y, menos uno, al toque, como Hugo Sánchez. Y, además, en momentos importantísimos, porque Cristiano, al contrario de la opinión de muchos en su primera fase en el Real Madrid, sí marca en encuentros decisivos, algo que últimamente no ocurre con Messi.

El Barcelona debe tener mucho respeto a Cristiano. Ante el cuadro azulgrana, mucha veces ha sido decisivo y ha recibido del portugués 13 goles en todas las competiciones. Ahora, jugará su clásico número 26. Lo hará como delantero puro en una metamorfosis que puede dar muchos resultados al Real Madrid.