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El Alargue

Steven Arce y Pilar Velásquez y Julián Capera y Eugenio Baena y Diego Rueda


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Dónde está la bolita

¿”Bomba madre” de Trump para Santos?

No se sabe que es más grave: si el hecho de que Uribe y Pastrana se le hayan adelantado a Santos o que Trump los haya recibido.

Un día después de que el presidente Donald Trump descargara la llamada “bomba madre” no nuclear para atacar células del Estado Islámico en Afganistán, recibió el viernes en su residencia de descansa de Mara-a-Lago –hoy sede alterna de la Casa Blanca y del departamento de Estado-- a los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. En lenguaje de este último habría que decir que en ese momento Trump estaba cargado de tigre.

La reunión “social” de los ex presidentes colombianos con Trump tuvo una agenda sobre cuyo contenido nunca se sabrá, pero, a juzgar por la carta que el senador Uribe hizo pública luego, es claro de qué se habló. Si la cita y la carta tuvieron esas referencias, no hay nada nuevo para los colombianos. De hecho, hacía pocas semanas el presidente Santos había hecho pública una carta que no difiere mucho de la que firma el jefe de la oposición: narcotráfico, proceso de paz, amenaza del castro-chavismo, el desconocimiento del resultado del plebiscito, justicia a la medida de las Farc o los riesgos para la inversión privada.

La reunión de Mar-a-Lago el Viernes Santo va más allá de ser unas simples onces con el hombre que hoy tiene al mundo en vilo con amenazantes maniobras bélicas unilaterales en Siria, Korea y Afganistán. Para el presidente Santos, es un golpe bajo de quien en una primera conversación telefónica dijo que Colombia es su gran aliado en la región. Trump recibe primero a la oposición que al aliado. Por eso, no se sabe que es más grave: si el hecho de que Uribe y Pastrana se le hayan adelantado o que Trump los haya recibido.

Para las relaciones bilaterales con EE.UU. se estrena un nuevo estilo. Por lo general, los gobiernos amigos se cuidan de recibir a la oposición para hablar de asuntos internos que son del resorte interno de cada país. No es lo mismo que Trump reciba a la oposición venezolana, como lo hizo con Lilian Tintori, esposa del líder encarcelado Leopoldo López, que reciba a unos ex presidentes colombianos que tienen sus puntos de vista respetables sobre su país que está lejos de ser Venezuela.

La cita con Trump debería prender alarmas en el gobierno colombiano. Lo que dice la carta de Uribe, ya lo saben Trump y el Departamento de Estado que todos los días reciben el reporte de la Embajada en Bogotá, pero no decenas de congresistas que no tienen claro dónde queda Colombia, y que deberán votar las ayudas para el 2018, ni muchos inversionistas que están pensando en hacer apuestas en Colombia en el plebiscito.

Lo otro que también quedaría claro de esta cita en los campos de golf de Donald Trump en Miami es que en el fondo lo que se busca es dejar sin piso la ayuda de EE.UU. al proceso de paz de Colombia, reversar lo ya logrado en campos como lucha antidrgas, y de alguna manera meter la agenda de la campaña de la oposición colombiana para las elecciones de 2018 en la agenda bilateral con ese país.