“No es hora de buscar culpables, pues a pesar de los planes de contingencia, este fenómeno no habría podido evitarse”

Lo dijo la gobernadora del Putumayo, Sorrel Aroca, sobre la avalancha que causó la tragedia el 31 de marzo en Mocoa (Entrevista El Tiempo, 8 de abril 2017).

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Hay varias evidencias documentadas, incluida la alerta de hace nueve meses de Corpoamazonia y la del representante a la Cámara Orlando Guerra sobre la posibilidad de una avalancha en Mocoa. Es más, en el Plan de Desarrollo del ex alcalde Porfirio Cerón, se planteó “reubicar el 80% de infraestructura y vivienda en zona amenazada”.

Germán Vargas Cuervo, geólogo y profesor de la Universidad Nacional: “La población está expuesta a ese tipo de fenómenos porque está mal ubicada, pero si se puede prevenir que la gente muera. Digamos que las casas se destruyan ante el evento, pues uno no puede trasladarlas de un momento a otro, pero a las personas sí. Si existe un plan de contingencia, un plan de alerta temprana, se puede evitar. Digamos, entre las 10 de la noche que empezó la lluvia si se hubieran hecho unas alertas tempranas y si tuviera un plan de contingencia la gente hubiera sabido a dónde ir, dónde ubicarse.”

Si bien el “fenómeno” del que habla la gobernadora no hubiera podido evitarse por ser un hecho fortuito, otra hubiera sido la suerte de las víctimas si se hubieran atendido los llamados de alerta.